El tercer disco de la banda vasca Kortatu llegaba en 1988. Después de encerrarse en un caserio (casa de campesinos típica de Euskadi) todo un invierno perfeccionando su euskera se lanzan con un disco totalmente en vasco. Mejor sonido, letras tan comprometidas como siempre y una serie de canciones que ya son consideradas himnos por mucha gente.






































