
A veces se encuentra uno en los foros patriotas por la web, que algunos compatriotas latinoamericanos sienten un poco de inhibición al escribir sobre Venezuela. No quieren parecer que se meten en “asuntos internos”.
Dejemos esas tonterías a las Cancillerías de los países.
Los Estados latinoamericanos son ficciones, creaciones intelectuales.
Las fronteras entre nosotros son artificiales. Nuestra unidad nacional no termina en un río, en una montaña, como pasa en Europa.
Los problemas que tenemos en nuestras fronteras políticas son producto de la incapacidad de resolverlos sin la unidad nacional latinoamericana, que permita una sola política.
Todos los latinoamericanos somos compatriotas, porque somos miembros de una nación:
Los únicos interesados en hacernos creer que tenemos “diferentes nacionalidades” son las oligarquías criollas, aliadas históricas del Imperialismo, antes británico, y desde haca más de un siglo, yankee.
Nuestros Libertadores temían que nuestra balcanización llevara a nuestra debilidad en el escenario mundial: no se equivocaron, los hechos históricos son evidencia de cuán certeras eran sus apreciaciones.
Lo que existe entre nosotros son las normales diferencias que da la distancia.
Pero esas diferencias no son tan grandes como para señalarnos como “extranjeros”.
Un argentino es compatriota de un venezolano. Los hermanos colombianos son también nuestros compatriotas.
Nuestras fronteras, en casi todas partes, son vivas. Un ejemplo clásico es la frontera entre Venezuela y Colombia. Ni que hablar de
En el pasado, era más difícil que lo entendiéramos, pero hoy, con la irrupción de las nuevas tecnologías, estamos más conscientes que nunca de nuestra unidad cultural.
Es imposible que, al vernos representados, no entendamos cuan grande es nuestra identidad. Identidad en todo.
El mestizaje es nuestro rasgo más característico. Hijos de un mismo mestizaje: blancos, indios, africanos. Y de eso, no escapan ni los sureños.
A los argentinos, chilenos y uruguayos, las oligarquías racistas les enseñaron que eran especie de “europeos bajados de los barcos”.
Pero eso no es cierto.
Los sureños descendientes de europeos son tan mestizos como cualquiera de nosotros.
Galeano dice que es, en esencia un mestizo: ingleses, franceses, españoles, italianos…
Y un poeta argentino decía que él es un “mestizo espiritual”.
Eso también existe y surge de la realidad el contacto diario e histórico de los eurodescendientes con la población criolla argentina.
El 51 por ciento de los argentinos es mestizo, indio y blanco.
Y de ese 51%, un5-10% tiene ancestros africanos.
Sí, señor. Como lo leen.
El río de
Las políticas de inmigración positivistas y racistas del s XIX, alentaron en el sur del continente el genocidio contra los indigenas y afrodescendientes.
Si hablan con un argentino, éste muy probablemente les dirá lo que le enseñaron en la escuela:”los negros murieron de graves enfermedades”.
Esa es la mentira que les dicen en los libros de texto, escritos por los intelectuales oligarcas. Pero estudios recientes han delatado la verdad: la población afrodescendiente disminuyó dramáticamente porque fueron víctimas de la “guerra bacteriológica” en el siglo XIX, acometida desde el Estado.
Los estudiosos argentinos dicen que hay evidencia de que les fue prohibido a poblaciones enteras de color escapar de zonas urbanas en las que habían graves enfermedades del pasado, como la fiebre amarilla.
En la medida que los pueblos de América Latina nos conocemos, más identidad entre nosotros encontramos.
Original de Yurlen Rondón
Internacionalista






































February 23rd, 2008 - 6:41 pm
Soy de nacionalidad Peruana, un Paìs pluri cultural, multi racial, pero a pesar de todo eso el racismo predomina en una sociedad como la peruana, donde la discriminación es el pan de cada día, aun no entiendo del porque se llega a estos extremos.
November 1st, 2008 - 10:59 pm
Es un muy buen artículo, pero con todo respeto, creo que no va tanto por ese lado la cuestión de la identidad, porque hablando de (indios), que no lo son – ninguno vino de la India – tendrían todos que dirigirse a ellos, como aborígenes, o pueblos originarios, pero nunca “indios”.
Siguiendo con el tema, si la idea es no discriminar; al hacer esa división por color de piel y ojos, es la mejor y más eficiente manera de discriminar. Por tanto estoy convencido que la identidad de los pueblos debe cimentarse partiendo de la unidad cultural o ideológica, desde el comportamiento de cada persona y de la comunidad que forma, podremos tener ciertas costumbres distintas, pero en el fondo, los Sudamericanos nos comportamos y reaccionamos ante casi todas las situaciones de la misma manera, y creo que esas cosas son el común denominador para crear el gran sentimiento de pertenencia para que la revolución siga creciendo.
También creo, que hay que fomentar mas la idea revolucionaria donde mas hace falta, por ejemplo en Argentina, en Paraguay, en Uruguay, entre otros, pero enfocarse hacia la juventud, es decir más hacia la juventud, hacen falta modelos a seguir, no hablo de súper héroes, a modo de ejemplo tenemos la nueva costumbre de los flogers, etc. Eso, creo que los jóvenes lo hacen, porque lo copian de otras partes del mundo, y lo hacen por una simple razón, no tienen nada que copiar que no sea de afuera, y eso, va cambiando la cultura. Yo siempre he dicho, ¿que nos copian otros países a nosotros los suramericanos?, pues nada, a modo de ejemplo, ¿cuántos ingleses han visto con una remera con algún distintivo argentino?, o a uno de EE.UU. con los colores de Venezuela o Brasil, y ni hablar de los pobres Paraguayos o Uruguayos, en cambio, acá, (Sudamérica) algunos de los nuestros, si lucen con orgullo (vaya uno a saber de qué) remeras, gorras, y cuanto articulo encuentran, haciendo referencia a otras banderas y países.
Me han dicho muchas veces, que el tema de la bandera, de los colores, no tiene importancia, sin embargo yo creo que sí, y es una razón muy simple, ese color, o esa bandera, no es algo sin significado ni representación, sino todo lo contrario, representa una cultura, una mentalidad, una costumbre, y hasta un modo de vida distinto al propio, lo que traducido quiere decir que lo tuyo no te gusta, no te sentís parte de tu país, de tu pueblo, de tu gente.
El gran desafió, es justamente ese, hacer que a cada uno le guste ser lo que es y estar donde esta, y a eso no se debe ni se puede obligar a nadie, hay que buscar la manera de mostrar y demostrar, que es muy bueno ser Sudamericano, que es como decimos acá “una masa” ser de acá, – ojo si incurrir en el método yanqui- donde se bonifica la propio despreciando lo ajeno.
Tenemos que ser distintos, bajo el lema, lo de todos es bueno, pero lo nuestro es aun mucho más bueno. (Se entiende la idea).
Bueno, ya me extendí más de la cuenta, espero se entienda, y sea de algún modo útil.
Estoy al Servicio. Viva la Patria, Viva Sudamérica.
Dios, Patria, o Muerte.