¡Propagando la Revolución! » Blog Archive » La agresión de EEUU contra Venezuela usando a Colombia como base

Los motivos

Creo que el proceso venezolano ha levantado, ha revivido y creado esperanzas muy importantes para el pueblo venezolano. También las ha levantado en América Latina, incluso, en el mundo. De ahí la gran responsabilidad que los dirigentes de este proceso tienen. También por eso he sido y soy solidario con dicho proceso. El ensayo que a continuación presento, es particularmente crítico. No tiene una intención descalificadora o de presentar verdades. En este momento, lleno de peligros, he considerado que la crítica es mi manera de ser solidario, aun cuando la he moderado por razones vinculadas a los peligros actuales. En relación con la verdad debo decir que entre ella y yo hay una relación huidiza. No la encuentro fácilmente y a veces, cuando me le acerco, percibo que alguien se la ha robado y anda por ahí monopolizándola. Entonces, imagino lo que ella debe sufrir. Por tanto, prefiero mantener la búsqueda, las aproximaciones sucesivas, el ensayo y el error. Me quedo con la angustia, con el insomnio, pues ellos me movilizan. La posesión de la verdad suele hacernos conservadores.

Mi preocupación está centrada en varias cosas, entre ellas las siguientes:

  1. Creo que se ha pasado la página del 2D sin las reflexiones y aprendizajes necesarios. Se ha seguido adelante como sin ponderar adecuadamente lo sucedido. Se sigue gobernando, opinando y actuando como si no hubiese pasado nada. Esto supone nuevas y graves derrotas, que pueden liquidar este proceso.
  2. Estamos viviendo el mayor y mejor preparado ataque, coordinado nacional e internacionalmente, contra el proceso venezolano. Sin embargo, se le está enfrentando como se enfrentó coyunturas pasadas cuando la correlación de fuerzas era favorable al gobierno y las fuerzas de la oposición cometían errores sucesivos.
  3. No estamos comprendiendo, creo, que hay un cambio en la correlación de fuerzas, que algunas ventajas se han perdido, ciertas debilidades se han hecho notorias y están siendo atacadas despiadadamente. Como no son corregidas, por ahí se están colando fuerzas destructivas que pueden aniquilar el proceso. Además, el adversario ha corregido sus errores y se ha fortalecido.
  4. Creo que no se le está dando la importancia que el descontento popular tiene. Sobre todo porque buena parte de ese descontento es del pueblo chavista. No se está gobernando para corregirlo. Se viene debilitando la base popular del gobierno y muy especialmente el prestigio del Presidente Chávez.
  5. Una regla táctica maestra ha sido: conservar y multiplicar la propia fuerza, mientras se va debilitando la fuerza del adversario. Quienes han ido aplicando esto han sido los adversarios. De hecho, han debilitado la fuerza del proceso venezolano.
  6. El episodio con la Exxon-Mobil está siendo utilizado como una coyuntura que podría favorecer la cohesión de las fuerzas populares. Por supuesto, que esta coyuntura puede ser aprovechada para eso; pero creo que la clave para recomponer la fuerza popular, está muy vinculada a la posibilidad de hacer un buen gobierno, es decir, resolver las demandas populares acumuladas en el campo de la vivienda, la salud, la educación, la seguridad, el abastecimiento de bienes y en general, una visible mejora de las condiciones de vida.
  7. Se repitió y repitió que en las elecciones del 2006 había triunfado el socialismo pues el Presidente Chávez hizo campaña sin ocultar que ese era su propósito. Siempre señalé que ese era un enfoque superficial y que implicaba darle a las elecciones, una significación que no tienen. Sobre esa base se planteó en 2007 una reforma constitucional con el propósito de avanzar hacia el socialismo y se creyó que no había que explicar cada cosa en profundidad, se subestimó la argumentación y la contracampaña de la derecha, se creyó que bastaba con el prestigio acumulado por el Presidente y el nivel de “conciencia” de la población. Se puso el acelerador, se agregaron artículos tras artículos y la propuesta se fue haciendo cada vez más compleja. Las críticas y las recomendaciones fueron desoídas… Bueno, los resultados vinieron a poner las cosas en su lugar, pero no han contribuido a que la dirección del proceso ponga los pies sobre la tierra.
  8. Hay que romper al bloque opositor y distinguir quién es el enemigo principal. En ese bloque hay sectores populares que deben ser recuperados. Eso requiere hacer política de verdad, una política que no descuide las alianzas y las maniobras (en el buen sentido de esta palabra). No es tarde aún para eso. Pero no se puede usar un estilo hoy y otro mañana. Cada palabra que se dice y cómo se dice, es de vital importancia. Hay que ser coherentes.
  9. Para avanzar se necesita por lo menos, que corrijamos los errores señalados; una fuerza mediática que pueda considerarse tal, pues sería la expresión, entre otras cosas, de una formidable fuerza de pueblo en la calle; modificar decisivamente la correlación de fuerzas en el seno del proceso venezolano, creando una red de líderes regionales y locales peleando permanentemente cada metro de terreno, haciendo política y conquistando victorias en la vida cotidiana. Todo ello requiere un cambio profundo en la dirección del proceso. No solamente en las personas, sino en las políticas que se están impulsando
  10. El Dios del dinero, que no es otro que el capital, ha venido enseñoreándose en el seno del proceso venezolano. El destruye los sentimientos altruistas y nobles, e institucionaliza los valores egoístas, individualistas.

Este ensayo tiene dos partes. En verdad son dos trabajos que nacieron simultáneamente por preocupaciones similares, pero con desarrollos particulares. Lo primero que pensé fue en fusionarlos, pero no avancé rápido. Pensé entonces que lo mejor era dejarlos como fueron saliendo en cada momento. Pido disculpas por algunas repeticiones que seguramente van a encontrar.


Primera Parte

Mirada estratégica

No es un análisis estratégico, solo una mirada sobre lo más urgente. En la relación de fuerzas internacionales EEUU sigue siendo, sin duda, la principal potencia mundial. Otras potencias se vienen perfilando como China, Rusia, India, la Unión Europea, Japón. China es el país cuyo crecimiento económico sostenido viene marcando pauta en el mundo. Pero China todavía no está enfrentando abiertamente la hegemonía estadounidense y reconoce claramente, en declaraciones que ha dado, la superioridad militar, económica y estratégica de EEUU. A largo plazo los chinos avanzan hacia la hegemonía. Pero por ahora los intereses económicos chinos y estadounidenses, pese a las áreas de conflicto, están muy entrelazados. Rusia y China no respaldan incondicionalmente a EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero tampoco lo desafían. Cuando EEUU decidió invadir Irak, dejando de lado a la ONU, Rusia y China se limitaron, básicamente, a manifestar su desacuerdo. Otro caso es Irán. Se han opuesto a los planes de invasión, entre otras razones, por defender sus propios intereses estratégicos en el área. Pero Rusia y China no van a ir a un enfrentamiento con EEUU por Irán. Más bien presionan a Irán para que modere sus propósitos, mientras que ambos se acercan a Israel. Lo mismo vale para cualquier otra región del mundo, lo que incluye a Venezuela. La solidaridad que se brinde nunca será incondicional y probablemente no sea decisiva. Rusia y China no van a correr riesgos por país alguno. Hacen negocios y en ese campo compiten con EEUU y en medio de esas contradicciones se puede navegar y obtener algunos resultados. Pero sin ambicionar mucho.

Hay una crisis económica en ebullición. EEUU y el Sistema Capitalista Mundial se han erosionado. Hay que observar el desenvolvimiento de esta crisis pues ella está afectando las relaciones internacionales. Sin embargo, no creo que en un período inmediato ello altere la correlación de fuerzas mundiales. Más específicamente, modifique sustancialmente la hegemonía de EEUU y su política agresiva.

En América Latina la experiencia reciente comprueba que Argentina, Brasil, pero también Ecuador y Bolivia, no son aliados incondicionales de Venezuela. Cuando el Presidente Chávez hizo la propuesta sobre el reconocimiento del carácter beligerante de las FARC, estos países no lo siguieron. Tampoco Cuba. Ello tiene que ver, en parte, con la forma errónea como se presentó dicha propuesta

Lo dicho no significa que Venezuela esté aislada. No, nunca Venezuela había tenido tantos vínculos internacionales como ahora; pero los pasos para estructurar un frente antiimperialista deben ser firmes, pero cuidadosos, tomando en cuenta la situación concreta de cada gobierno y la relación de fuerzas existente al interior de cada país.

El mundo está condicionado por los intereses estratégicos de EEUU, en momentos cuando en ese país el núcleo más conservador y fascista de la sociedad estadounidense, tiene la hegemonía y la disposición de imponer al mundo, apelando a la más cruel violencia, su visión, su misión y sus objetivos, sin que exista, por ahora, un contrapeso significativo que se le oponga. La fuerza de los pueblos va creciendo y también las formas de coordinación internacional, pero todavía falta para el desarrollo de una solidaridad más activa, más poderosa y decisiva. En tiempos de tormenta eso puede acelerarse y ojalá pueda ser un factor importante para la defensa de la paz y el bloqueo de la política guerrerista de EEUU.

Debido a la salvaje explotación a la que la que el planeta está sometido, su productividad, es decreciente y los alimentos y en general, los llamados recursos naturales como el petróleo, el agua, las minas, las tierras fértiles, los mares y ríos cargados de dones, tienden a agotarse. La élite de EEUU ha decidido, dadas estas condiciones de escasez, asegurarse mediante la guerra la posesión de los recursos naturales estratégicos, especialmente el petróleo. No los va a compartir con China, Rusia, India, la Unión Europea, Japón y mucho menos con los propietarios (en su casi totalidad, países del Sur). El establecimiento de esa hegemonía pasa por la acción militar, el genocidio, la tortura, la imposición de leyes negadoras de los derechos humanos, el derrocamiento de gobiernos, la utilización de fuerzas militares locales, las desapariciones de personas, las cárceles clandestinas, la imposición de “democracias” administradas o tuteladas por funcionarios estadounidenses o proestadounidenses y en general, la más cruel impunidad y el más salvaje desafío a los acuerdos y normas internacionales de convivencia. La generalidad de los gobiernos del mundo lo permite y casi siempre se limitan a protestas formales. Un gran frente mundial por la paz y contra la guerra debe conformarse.

La lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y por unos valores “democráticos” “made in USA”, es la justificación traída por los pelos. Los hechos del 11 de septiembre en las torres gemelas de Nueva York, marcan el punto de inflexión y la imposición de la llamada estrategia antiterrorista, que ha tenido a Al Qaeda como aliado. Esta estrategia toma cuerpo con la invasión a Afganistán, luego a Irak y la generalización de una política de terror y muerte a escala mundial, que ha fortalecido la acumulación de capital para importantes corporaciones internacionales asociadas al gobierno de EEUU.

Ese gobierno ha ido reclutando a través del mundo gobiernos y presidentes, generales con sus ejércitos, policías locales, mercenarios, fuerzas paramilitares, capos de la droga y toda una mezcolanza de criminales y asesinos a sueldo, para atentar contra gobiernos y pueblos. A la par ha incrementado sus presupuestos de guerra, su poderío militar hasta niveles insospechados, con el apoyo de una ciencia y una tecnología bélica violadora de los derechos humanos y ambientales, con una ilimitada capacidad para destruir las más diversas formas de vida: los seres humanos, las plantas, los animales, las aguas, las tierras fértiles…

Es en este contexto donde se está armando la invasión a Irán y la agresión desde Colombia contra Venezuela. El motivo puede ser cualquiera, pues “las guerras ahora no se inician con las bombas sino con una mentira mediática”. En el caso de Afganistán, la excusa fue el ataque a las torres gemelas, que todos los indicios que se van reuniendo señalan a la CIA como su forjador; en el caso de Irak, la mentira fue la existencia de armas de destrucción masiva, que hasta hoy no han aparecido; a Irán se le acusa de estar construyendo armas nucleares que amenazan la seguridad de la región y del mundo, sin prueba alguna; a Venezuela y personalmente al Presidente Chávez, se le acusa de ser aliado de narcotraficantes y terroristas. Son puras mentiras, pero se trata de lograr una opinión internacional y nacional, que crea esas acusaciones y tener entonces la “justificación” para realizar ataques criminales devastadores (en este caso contra Venezuela) y simultáneamente organizar una operación de comandos que pueda secuestrar al Presidente y trasladarlo a EEUU donde sería juzgado como narcoterrorista (o si las cosas se complican, asesinarlo).

La verdad es el deseo de controlar las fuentes de petróleo en momentos en que el petróleo se va agotando y garantizar así la total supremacía económica, política y militar sobre las demás potencias, capturando y monopolizando los yacimientos más importantes del mundo.

La paz en Colombia es la Paz en Venezuela

Como bien sabemos la guerra en Colombia dura más de 50 años. En ese tiempo han surgido diversos momentos para lograr un acuerdo de paz. Uno de ellos fue cuando las FARC, a mediados de los años 80 (durante el gobierno de Belisario Betancur), aceptaron participar en la vida política legal a través de la Unión Patriótica (UP). La oligarquía colombiana, que nunca ha querido la paz, organizó el asesinato sistemático de los dirigentes y militantes de la UP. Más de tres mil revolucionarios colombianos asesinados fue el precio de ese proceso. Por supuesto la guerra continuó (se puede obtener amplia información en http://www.desaparecidos.org/colombia/fmcepeda/genocidio-up/cepeda.html).

La guerra se ha venido extendiendo hacia Venezuela. Miles de desplazados abandonan sus tierras y atraviesan la frontera. Los paramilitares facilitan así que los grandes señores de la tierra incrementen sus propiedades, es como la extensión de un latifundio paramilitar. Luego, estos, los paramilitares, se han ido adueñando de nuestras fronteras y de importantes zonas en Táchira, Zulia e incluso, han ido creando bases en Caracas. Entregando drogas para pequeños negocios, han ido captando a los delincuentes locales para convertirlos en “tropa” de choque que ha incrementado la inseguridad, los atracos, crímenes. La invasión es un hecho, la guerra ya está en desarrollo y el gobierno venezolano no ha sabido reaccionar para adelantarse a lo peor, el estallido de la violencia generalizada, que es lo que se está poniendo sobre la mesa.

Ahora se ha presentado una nueva oportunidad para la Paz con la intervención de la senadora Piedad Córdova, el Presidente Chávez, y la disposición de las FARC de ir a un intercambio humanitario de prisioneros, como camino para iniciar negociaciones de Paz. Francia se ha involucrado por la presión que ha recibido el Presidente Sarkozy para interceder por la liberación de la ex-candidata presidencial Ingrid Betancourt. Varios países de América Latina como Cuba, Nicaragua, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia han participado en este proceso. Que en general, ha sido bien recibido por la opinión internacional.

El Presidente Uribe decidió participar con el ánimo de sabotear el proceso desde dentro, como los hechos la han venido confirmando. A EEUU y a Uribe no les interesa la paz, tampoco la democracia. Por eso Uribe está dando una batalla para que la sociedad colombiana reconozca a los paramilitares como una fuerza política beligerante, es decir, para legalizar los asesinatos, el secuestro, las ocupaciones ilegales de tierras, el narcotráfico, la tortura, mediante la institucionalización de una fuerza integrada por criminales. Se le recrimina a Chávez que haya planteado el reconocimiento de las FARC como fuerza beligerante, pero se aplaude a Uribe quien ha organizado una fuerza de mercenarios, carentes de ideales políticos, y ahora pretende que la sociedad colombiana los admita como una fuerza con derechos políticos plenos.

El problema es que ni a EEUU ni a la oligarquía colombiana les conviene la paz, como se ha comprobado desde el asesinato de Gaitán hasta hoy. Con la excusa del narcotráfico y el terrorismo, Uribe ha convertido a Colombia en una base de operaciones de las fuerzas militares estadounidenses, que apuntan hacia la destrucción de los procesos democráticos que se desarrollan en varios países de América Latina, especialmente en Venezuela y también hacia Ecuador, Argentina, Nicaragua, Brasil y Bolivia.

Venezuela y todos los países de América Latina y el Caribe dependen de la paz para construir en democracia. El gobierno de EEUU y el uribismo, chocan con ese interés, pues la guerra no traerá revolución, sino muerte, destrucción y desolación. De ahí el extenso campo de alianzas que se puede construir contra la guerra y por la paz.

Pero se trata de un tejido fino, que se construye con el cerebro y el corazón, no con las vísceras y las amenazas sin sentido que pueden surgir desde ellas. Luís Britto, recordó la máxima de Teodoro (Teddy) Roosevelt: hablar bajito y llevar un buen garrote, que parece conveniente tener presente.

La vieja relación entre estrategia y táctica

Es bien sabida, está en todos los manuales, pero en la Venezuela de hoy, suele olvidarse. Mucho nos costó en los años 60 asimilarla desde el punto de vista práctico. No ha sido fácil dicho aprendizaje.

Los planes estratégicos del imperio los conocemos y dentro de esa estrategia está la ocupación militar de Venezuela, especialmente de su zona petrolera. Pero ello no es inexorable. En el papel, EEUU ha debido derrotar a Vietnam y a estas alturas, haber estrangulado a Cuba. No ocurrió lo primero y lo segundo cada vez parece menos probable, a menos que los dirigentes cubanos se equivoquen y desde dentro progresen fuerzas que el imperio necesita.

Si EEUU hubiese podido utilizar todo su poderío militar contra Vietnam y especialmente, las armas nucleares, hubiese vencido, pero no pudo. Los vietnamitas, que no lograron impedir la invasión, supieron actuar con sabiduría y valor en los campos de batalla y cercaron internacionalmente a EEUU con una hábil diplomacia, que fue acompañada por una solidaridad internacional cada vez mayor. Es decir, los vietnamitas, país débil, supo diseñar una estrategia de largo plazo y construir un cerco táctico que progresivamente fue minando la resistencia del enemigo, atándole las manos al agresor y a la larga, colocándolo a la defensiva. El resto de la historia ya es conocida. Luego EEUU utilizando los valores capitalistas, que no desaparecieron en la sociedad vietnamita con la victoria política y militar sobre EEUU; utilizando las “virtudes” de la economía de mercado, ha ido estableciendo acuerdos económicos con Vietnam. El dios del dinero, omnipresente, conduce ahora la invasión ¿Qué pasará?

Los fuertes, los poderosos, pueden omitir “detalles”, “sutilezas”, pues su poderío estratégico se los permite. Sobre todo si el oponente, el débil, comete errores tácticos, políticos y militares, peores. Así pasó con EEUU y la invasión a Irak. Las omisiones de EEUU pesan mucho tácticamente y por eso se ha empantanado en el medio oriente. Sin embargo, sus fortalezas estratégicas no han menguado y se prepara para dar nuevos golpes, uno de ellos contra Irán, otro probablemente contra Venezuela. Saber distinguir que EEUU mantiene sus fortalezas estratégicas, que no es un gobiernito, es de suma importancia.

Para los débiles los “detalles”, “las sutilezas”, se llaman sabiduría táctica. Es la honda de David. Los débiles no pueden estar retando ni insultando al fuerte permanentemente. Deben saber hablar bajito y tener un gran garrote. Esa no es la fortaleza del gobierno venezolano. Desde el principio ha pisado el acelerador, sin hacer altos para realizar balances, sin definir bien el camino que va a transitar, no solo en lo estratégico, sino también en el plano táctico. Entonces el 2D el pueblo chavista se encarga de colocar los frenos y aún los dirigentes no perciben claramente qué fue lo que pasó y así, se sigue adelante. Como no ha habido reflexión profunda, se cometen errores parecidos, acelerando y frenando simultáneamente, lo que va creando confusión entre los que van montados en el autobús. Así la oposición se va logrando ventajas.

EEUU tiene el plan listo para invadir Irán. Incluso, las fuerzas militares están desplegadas en la zona para dar un golpe demoledor. Es decir, estratégicamente las cosas parecen estar listas; pero desde el punto de vista táctico las cosas no terminan de cuadrar y no lo han hecho porque la guerra sigue siendo un problema político por excelencia y el momento político para la invasión no se ha presentado ¿Aparecerá? Ello depende bastante de Irán y de las fuerzas internacionales que se oponen a la intervención, entre las que, hasta cierto punto, se cuentan China y Rusia. Ahora no se pueden cometer errores en los “detalles”.

Cuando Uribe retiró el mandato que le otorgó a Chávez para que sirviese de mediador, realizó la única jugada disponible. Ofuscado por las posibilidades de paz que se estaban abriendo precisamente por la mediación de Chávez y colateralmente, tratando de influir en los resultados electorales del 2D, dio un traspié, pero prácticamente no podía hacer otra cosa. Las fuerzas del mal, cuando son puestas a prueba por las buenas políticas, no pueden sino actuar mal, equivocarse. Eso hay que tenerlo presente.

Las FARC y el gobierno de Venezuela hicieron bien en seguir adelante y pese a Uribe, se planteó la liberación de tres cautivos: las Sras. Consuelo, Clara y el niño Enmanuel.

Un error táctico de las FARC en relación con la situación del niño Enmanuel, le permitió a Uribe tomar la iniciativa y “dinamitar” el acuerdo en marcha. Pero el gobierno venezolano siguió adelante y finalmente se obtuvo un claro éxito internacional, en Venezuela y en Colombia, que abrió un panorama que ponía a Uribe en una situación incómoda y a las fuerzas de la paz con la iniciativa.

Las Sras. Clara y Consuelo, fueron realizando excelentes declaraciones que contribuyeron a aislar al uribismo y a su padrino, EEUU. Esto se intensificó cuando regresaron a Colombia, ampliando el espacio para las propuestas que favorecen la negociación.

El Presidente Chávez manejándose con tacto e inteligencia dio una declaración política en la que, según recuerdo, decía más o menos lo siguiente: el presidente Uribe ha dicho que solo a Chávez las FARC le entregarían los secuestrados. Bueno, presidente, pese a todo lo que nos hemos dicho, vamos a actuar juntos. Utilíceme, yo estoy a la orden. Seguramente el juez del partido anotó: jaque al rey. La astuta y tramposa diplomacia colombiana se topó con una inesperada propuesta, que los retaba con transparencia y una honesta defensa de la paz. Lo que más aterroriza a una oligarquía, que se ha enriquecido haciendo negocios con la guerra, es que de verdad se planteen posibilidades ciertas hacia la paz y ocurrió que todo esto tuvo un gran impacto en la política interna de Colombia y en las esperanzas de rescatar a todos los secuestrados y lograr la paz.

Era el momento para una sólida declaración política de las FARC, que todavía no se produce y para el desarrollo de una firme diplomacia venezolana uniendo fuerzas nacionales e internacionales para la búsqueda de la paz. Era el momento para, apelando a medios políticos, tratar de tenderle un cerco a Uribe y a sus padrinos estadounidenses.

Sorprendentemente no fue así. Ya sabemos lo que dijo el Presidente Chávez en la Asamblea Nacional y los efectos que tuvo. Hasta sus aliados más cercanos tuvieron que rechazar su propuesta o guardar silencio. No se diga la Unión Europea y otras fuerzas aliadas de EEUU. También colocó en situación incómoda a las fuerzas colombianas que favorecen la paz, incluso, a las señoras recién liberadas, Clara y Consuelo.

Rápidamente Uribe retomó la iniciativa y no le fue difícil lograr declaraciones internacionales de condena a las FARC y crear todo el ambiente necesario para descalificar la mediación de Chávez. Ahora quien tendía a aparecer aislado era el Presidente Chávez.

Esto ocurre cuando el gobierno no vive su mejor momento en la situación política interna de Venezuela.

Rápidamente EEUU intensificó su intervención y los preparativos para la guerra. Envió sucesivamente a Colombia al llamado zar antidrogas, al Jefe del Comando Sur de las fuerzas militares estadounidense (que fue el comando que dirigió la invasión a Panamá) y a la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, y se aceleró la campaña contra Venezuela acusándola de aliada de terroristas y narcotraficantes. Campaña que es coreada por la derecha venezolana con gran alborozo, pues percibe claramente que los planes de invasión, podrían realizar sus sueños de “Chávez vete ya”.

Inmediatamente Uribe anunció el cerco táctico contra los campamentos de las FARC con el propósito de rescatar a los prisioneros. Anuncia que cuando se complete el cerco, no ordenaría un ataque sino que se dirigiría a los organismos internacionales para que reciban a dichos prisioneros que supuestamente las FARC deberían entregar incondicionalmente. Obviamente, esto es parte del plan acordado con el gobierno de EEUU y parte de una sistemática observación satelital para ubicar con exactitud a las fuerzas guerrilleras. Parece, un plan “absurdo” y si no conociéramos a Uribe, hasta “ingenuo”. Pero probablemente lo que se persigue es provocar una matanza de prisioneros que sería “filmada” y entregada a los medios internacionales para que estos construyan y distribuyan la “verdad”: los guerrilleros, antes que liberar a los prisioneros y entregarlos a los organismos internacionales, prefieren matarlos, lo que confirma su carácter criminal y la necesidad de lanzar una “ofensiva final” con la participación, sin duda, de tropas estadounidenses, mercenarios internacionales y paramilitares, además de las fuerzas militares colombianas.

El ataque podría iniciarse con feroces y masivos bombardeos y ataques misilísticos indiscriminados, cuya culminación sería la destrucción de los campamentos y la ocupación de las zonas que actualmente controlan las FARC. Se trataría de forzar la retirada de grupos guerrilleros hacia Venezuela con la finalidad, entre otras, de justificar el ataque contra nuestro país. Este es uno de los escenarios posibles acerca de cómo culminaría este plan de EEUU-Uribe, que trataría de fragmentar a las FARC, expulsarlas de las zonas que controlan, reduciéndolas a grupos dispersos, capturar a sus dirigentes u obligarlos a buscar refugio en los países vecinos. Desarrollar ese plan indica sostener una ofensiva militar por todo el país, con duración indefinida, realizando matanzas en campos y ciudades. Si esa ofensiva se complica, ello podría demorar la ofensiva contra Venezuela. Pero del ataque contra Venezuela hablaré más adelante.

Otro escenario puede ser el cerco estratégico y táctico contra las FARC para irlas neutralizando, obstaculizando y eventualmente eliminando la relación con sus bases de apoyo, anular su capacidad ofensiva política y militar. Pero creo que ese es el plan que se viene desarrollando ya, no estoy bien informado sobre cuáles han sido los resultados. Hay indicios de que las FARC han acusado los efectos de esta ofensiva. Sin embargo, creo que el último anuncio de Uribe, sobre el cerco a las FARC implica un salto cualitativo en la escala de las operaciones militares, políticas, psicológicas, logísticas… No creo que la presencia en Colombia de funcionarios estadounidenses de tan alto nivel, sea solo para continuar con las políticas que ya estaban en marcha.

¿Se realizará la ofensiva “final” contra las FARC? Desde el punto de vista militar, EEUU-Uribe, tienen el poder para hacerlo. Pero son necesarias unas condiciones políticas. Que las reúnan o no, depende de las iniciativas políticas que las FARC puedan desarrollar. De que las fuerzas por la paz (donde está incluida Venezuela) desplieguen una política que detenga a EEUU-Uribe, que los ponga a la defensiva. Eso es posible.

No es que la agresión contra Venezuela esté siendo provocada por Chávez. Eso es falso. La agresión es un plan que viene andando desde hace mucho tiempo y que tiene que ver, como ya señalamos, con los planes estratégicos de EEUU orientados a controlar el petróleo del mundo como arma para doblegar a todas las naciones, especialmente a las otras potencias, particularmente a Rusia y China, pero también a la Unión Europea.

En honor a Chávez es bueno recordar que si alguien ha desbaratado iniciativas estadounidenses, es él. Entre otras el ALCA y distintos planes de penetración en los países del Sur. También ha contribuido decisivamente al despertar y la unión de los pueblos del Sur; a la unión de la OPEP y a una relación más estrecha con los países árabes. Varias de las iniciativas que han circulado por el mundo para construir una nueva relación de fuerzas a favor de los pueblos, han sido propuestas o encabezadas por Chávez.

¿Y ahora…?

Las FARC han anunciado la liberación de otros prisioneros. Esto es muy positivo. La declaración del gobierno venezolano sobre el tema ha sido prudente y clara. Si se profundiza este camino, sin duda se puede retomar la iniciativa. Pero no hay tiempo que perder. Hay que frenar las iniciativas militares de EEUU-Uribe y derrotarlos en el plano político.

Conozco solo parte de la historia de las FARC. No conozco su “proyecto bolivariano” y sus objetivos estratégicos actuales. No les puedo firmar un cheque en blanco. Pero sí conozco a la oligarquía colombiana y al gobierno de Uribe. Sé que ellos son uno solo con el gobierno de Bush, con el narcotráfico y el paramilitarismo. Son la guerra, el crimen y otros males reunidos en un solo gobierno. Creo en una solución pacífica para Colombia, que es parte de la solución pacífica para Venezuela, para el resto del continente y para el mundo.

Pero, según mi opinión, las FARC no pueden reducir su política a liberar unos prisioneros y esperar que el Presidente Chávez asuma el resto del trabajo. No. Es momento de que hagan una propuesta política ante Colombia, Venezuela y el mundo. Una propuesta para la paz. La vía armada está cerrada en Colombia. También en Venezuela. Eso creo. Lo que EEUU está planteando es una guerra de destrucción generalizada. Hay que prepararse, por supuesto, para esa posibilidad. Para una situación donde la muerte se convierta en cotidiana, para la escasez de alimentos, agua, medicinas, hospitales, etc. Pero sobre todo hay que trabajar para evitarla.

En lo inmediato es imprescindible que las FARC concreten una propuesta para tomar y sostener la iniciativa táctica a través de medios políticos. Me parece que algunos puntos que debería contener son:

  1. La suspensión inmediata de los secuestros.
  2. Continuar la política de liberación de prisioneros, en correspondencia con las facilidades que otorgue el gobierno colombiano. Siempre con la mediación del Presidente Chávez y que sea este quien se entienda con la Cruz Roja Internacional.
  3. Eliminar el uso de las minas “rompe patas”
  4. Proponer las bases para un tratado de humanización de la guerra, que debe culminar con el intercambio de prisioneros, con el llamado canje humanitario.
  5. Manifestar su disposición a declarar una tregua, condicionada a que cesen los ataques del ejército colombiano.
  6. Disposición, a facilitar que la Cruz Roja Internacional visite, según las garantías que otorgue el gobierno colombiano, a un grupo de prisioneros. Esto se ampliaría según la apertura hacia la paz que vaya realizando el gobierno colombiano.

Es conjunto de pasos debería culminar con la liberación de todos los prisioneros: los que tiene las FARC y los que están en las cárceles de Colombia y de EEUU, como parte de un acuerdo de paz. Es claro que esto no va a ser fácil, que es muy probable que Uribe sabotee este proceso; pero si se va creando un ambiente internacional favorable a la paz y si en Colombia también crecen las fuerzas favorables a una solución pacífica, la alianza EEUU-Uribe, puede ir perdiendo la iniciativa política, por lo tanto, perdiendo la batalla por la paz.

Creo que los países involucrados irán progresivamente aceptando conversar sobre esas propuestas y las que se seguirían planteando para mantener la iniciativa. De hecho, se irá reconociendo el carácter beligerante de las FARC. Sin necesidad de declaraciones formales. Las negociaciones y las propuestas no pueden comenzar por ahí. Será en el camino, construyendo paso a paso otra relación de fuerzas, como esto se irá resolviendo.

El gobierno venezolano debe solicitar a las FARC que trabajen en esta dirección. No se puede mediar sin establecer condiciones para un determinado resultado, transitando un determinado camino. Es necesario mantener un perfil de clara independencia entre Venezuela, las FARC y el ELN. Venezuela debe marcar la pauta.

Sobre las medidas que el gobierno debe tomar, hablaré más adelante.

La preparación de la defensa: nuestra “honda es la de David”

La preparación de la defensa debe tener un fundamento: ganar la batalla por la paz. No es inexorable que EEUU ataque a Venezuela. La mano del agresor puede ser maniatada o por lo menos, detenida. Esto puede ser logrado, principalmente, por medios políticos.

Esto es válido sobre todo porque EEUU ha venido creando una situación estratégica y táctica desfavorable para Venezuela. Varios de los pasos que EEUU ha aplicado cuando se trata de agredir a un país, se han venido cumpliendo. Ellos son:

  1. Ganar gobiernos dispuestos a desarrollar la estrategia de EEUU. Lo ha conseguido con Colombia y trabaja activamente para incrementar el campo de alianzas en América Latina y fuera de ella. Es decir, EEUU ha creado las condiciones para desarrollar una guerra con Venezuela utilizando a un tercero, a Colombia
  2. Movilizar fuerzas militares y paramilitares. Como acabamos de señalar, Colombia es una base decisiva para estas operaciones y ahí, hacia la frontera con Venezuela EEUU puede movilizar fuerzas militares, logísticas, de propaganda, de inteligencia y guerra psicológica, sin límites. De hecho, eso es lo que está ocurriendo.
  3. El país ha sido penetrado por fuerzas irregulares que han ido estableciendo bases en puntos estratégicos del país, incluida la ciudad de Caracas. Van adquiriendo capacidad para dar golpes por la espalda, generar desórdenes, incrementar la delincuencia e intensificar el sicariato, orientado, en el momento preciso, al asesinato de líderes políticos y militares, para romper la columna vertebral de la línea de mando y de organización de la resistencia. También para organizar provocaciones atentando contra dirigentes políticos y empresariales de la oposición y achacar la responsabilidad al gobierno, con la finalidad de crear “justificaciones” para agredir a Venezuela.
  4. EEUU-Uribe están tratando de manipular a los colombianos que habitan en Venezuela, en su mayoría, aparentemente, uribistas. Hacia ellos hay que desarrollar una política de amistad que los haga comprender que la agresión contra Venezuela no se justifica. Se necesita habilidad y medidas muy concretas en los nexos de los venezolanos bolivarianos, con los ciudadanos colombianos residentes en nuestro país.
  5. La “mentira mediática” sobre acusaciones contra Venezuela y el Presidente Chávez, continúa desarrollándose inexorablemente. Necesitan colocarnos contra la pared como un país “bandido”. No es suficiente la respuesta que se ha dado. Esta es una razón adicional para cuidar los desarrollos tácticos.
  6. El ataque que se está preparando toma en cuenta que Venezuela es muy vulnerable a un ataque militar, pues tiene puntos estratégicos, que de ser destruidos, prácticamente paralizarían al país. Un ejemplo, de los muchos que podemos citar es la represa del Guri.
  7. Como lo está demostrando la acción de la Exxon-Mobil, Venezuela es también muy vulnerable desde el punto de vista financiero y económico.
  8. La guerra económica ha sido declarada, se libra diariamente y su resultado no está claro, para decir lo menos.
  9. EEUU continúa fortaleciendo su base política dentro de Venezuela. Hay una poderosa derecha actuando de manera sistemática para debilitar a las fuerzas revolucionarias, el liderazgo del Presidente Chávez y la capacidad de respuesta y de movilización popular.

La relación de fuerzas es desfavorable para Venezuela. Todavía hay tiempo para reaccionar ante esta situación, pero el tiempo se está acabando. Los fusiles no son el argumento fundamental para un planteamiento estratégico y táctico adecuado. Tratándose de una agresión militar, hay que valorar los temas militares. Pero este asunto se está resolviendo en la arena política. Hay que ganar la batalla por la paz. Si la perdemos, perderemos la guerra.

Entonces, hay que tomar medidas en varios órdenes:

  1. El gobierno, en los distintos niveles, tiene que gobernar. Es decir, tiene que ser eficiente resolviendo las necesidades populares, derrotando la corrupción, la ineficiencia, el derroche, etc. No puede ser por ejemplo, que en Caracas ni siquiera se iluminen las calles y avenidas y el problema de la basura continúe sin resolverse. Todavía no se muestra una acción de gobierno sostenida, concreta, en esa dirección. Se está perdiendo tiempo. En el 2006 la gente votó las propuestas de Chávez, básicamente porque por la vía de las misiones y otra serie de logros, se dieron cambios significativos en las condiciones de vida de los venezolanos. 2007 fue un año caracterizado por la emergencia del descontento popular, por el agotamiento de la paciencia, por los efectos perniciosos de una burocracia ineficiente e insensible a los reclamos populares… A la vez, la oposición mejoró su eficacia, su discurso y sus acciones desestabilizadores. A esto no se le dio la debida importancia y se centró la acción de gobierno en el impulso a la reforma constitucional, pisando el acelerador y sin tomar en cuenta la necesidad de corregir los factores que estaban provocando el crecimiento de la protesta popular, que en muchos casos estaba encabezada por el pueblo chavista.
  2. El gobierno tiene que enfrentar dificultades económicas como la escasez, la inflación, el déficit en la producción, etc. Se necesita mucho más que voluntarismo. La economía es un asunto muy serio para dejarlo solo en manos de los economistas; pero tampoco se puede prescindir de ellos. La situación económica con claras interrelaciones mundiales, se ha hecho lo suficientemente compleja, como para prescindir de la formación académica y profesional. Las cosas van camino de un ajuste económico tomando mucho de las políticas neoliberales o a hacia una rectificación adoptando una dirección de los asuntos económicos y financieros caracterizada por la necesaria solvencia y consultando en con profundidad y amplitud para establecer un consenso entre sectores revolucionarios.
  3. En especial, es necesario presentar resultados significativos en la lucha contra la corrupción o por lo menos facilitar el empoderamiento popular para que el pueblo desenmascare las evidentes situaciones de corrupción, las denuncie y se convierta en auxiliar de los tribunales y demás órganos competentes.
  4. Hay alrededor de un 40% de la población venezolana que consistentemente ha votado contra el gobierno. Eso se complicó con el hecho de que el 2D hubo tres millones de votantes gubernamentales que se abstuvieron. No veo políticas orientadas a lograr que en el contexto del conflicto internacional planteado, una parte de ese 40% pueda adoptar una posición patriótica de defensa de la nación venezolana. Tampoco veo pasos serios para recuperar hacia una posición activa, de lucha, a esos tres millones que se abstuvieron. Hay que reaccionar pronto y recuperar la ofensiva. Es posible.
  5. Esto plantea la necesidad de constituir una corriente social revolucionaria, que ejerciendo la democracia directa y la contraloría social de calle, pueda contribuir a que se constituya un gobierno con capacidad de manejar la coyuntura. Esto aparece desarrollado más adelante.
  6. Hay que dar un viraje urgente en la política internacional, no en los objetivos de fondo que se han venido delineando, pero si en el manejo de la actual coyuntura. Algunos de los aspectos en los que deseo insistir son los siguientes:
    1. Tanto en lo interno como en lo externo, la paz debe convertirse en la guía de las diversas iniciativas. Esto es muy serio e implica cambios políticos, en el estilo y muy particularmente en el lenguaje, como ya he insistido. Una de las políticas de la oposición es tratar de identificar al Presidente con la guerra, con la violencia, con el conflicto. Hay que convencerse de que el pueblo venezolano no está preparado para ir a una guerra. Medio siglo de vida democrática (aun con las restricciones de la IV República), han sembrado en la conciencia popular las soluciones pacíficas, las soluciones electorales. Para crear una conciencia diferente, es imprescindible que esté absolutamente claro, que estamos siendo conducidos a una guerra en contra de la voluntad del gobierno. Entonces, si estas cosas no se aclaran bien (y no están claras), el pueblo, como es natural, se pronunciará contra la guerra y contra los que aparezcan como propiciadores de ella. Hay que recordar que nuestra honda es la de David. Hay que ganar la batalla por la paz, repito. Ese es el problema político al que estamos enfrentados ahora. Entonces, el discurso por la paz tiene que ser coherente, consecuente, permanente y argumentado con una gran riqueza de ejemplos, de hechos…
    2. Venezuela debe propiciar una política de no intervención en los asuntos internos de cada país. A quien le conviene más esto es a Venezuela, pues es el país que está siendo agredido y puede ser invadido. Es precisamente el Vicepresidente de Colombia quien ha planteado entrar a Venezuela para capturar al Alcalde de Maracaibo. Fueron fuerzas colombianas las que ya penetraron para secuestrar a Granda. Hay una lista larga de hechos agresivos, que no se difunde de manera suficiente, permanente, planificada.
    3. Venezuela debe propiciar el cese de los ataques personales a los presidentes de cada país. Por las mismas razones anteriores, a Venezuela es a quien más le conviene esta medida.
    4. Retomar los canales diplomáticos para zanjar las diferencias. Es poco probable que Colombia se niegue, pero si lo hace ello favorecerá a Venezuela. Al hacer esta propuesta, hay que tener una agenda elaborada sobre los temas a discutir. Hay que tener la iniciativa. Desde Colombia hay fuerzas favorables a la paz, que propician esta salida. También parlamentarios europeos que han declarado desde Bogotá. Ahora Sarkozy, el Presidente de Francia, quien ha planteado la conveniencia de solucionar el enfrentamiento entre Venezuela y Colombia. Hay que dar una respuesta positiva a esas iniciativas.
    5. Sin anuncios, sin bulla, hay que recuperar las fronteras y limpiar al país de paramilitares. No es posible que los paramilitares hayan avanzado en el país sin complicidad, sin corrupción a nivel militar, policial y gubernamental. Es de la mayor urgencia resolver esta situación, pues es una grave amenaza para nuestra seguridad. Es la invasión que ya se inició y con respecto a la cual no se ha reaccionado. Desde hace tiempo solo oímos palabras y más palabras. Entre tanto, la penetración continúa y se amplía.
    6. Hay que desmantelar la red de corrupción que ha protegido la penetración y expansión de los paramilitares. Si no, será poco lo que se pueda hacer.
    7. Resguardar los activos internacionales de un eventual embargo aplicado por EEUU, lo que implica tomar medidas en el plano financiero, en la relación con países amigos y en la cooperación Sur-Sur. Las acciones de la Exxon-Mobil eran de esperarse.
    8. Preparar un dossier sobre las amenazas contra Venezuela para conocimiento de la sociedad venezolana y la opinión mundial. Sobre esa base realizar una intensa campaña diplomática a nivel mundial con el objetivo de ganar amigos y frenar las agresiones contra Venezuela. Cada nueva calumnia debe ser respondida de inmediato, cuestión que no se ha sabido hacer, creo. Esto es parte de la batalla por la paz.
    9. Simultáneamente elaborar un dossier muy documentado, sobre la oligarquía colombiana y el gobierno de Uribe. Con el historial que tienen, no hay razón para que la derecha venezolana se solidarice con Colombia sin desenmascararse. Este dossier, creo, no debería ser difundido de manera oficial, sino por organizaciones que le dedicarían esfuerzos múltiples para que en el último rincón de Venezuela y el mundo, se sepa la verdad.
    10. Hay que evitar conflictos tontos, pero que hacen daño, como el generado con Alejandro Sanz. Es increíble, que en medio de la grave situación que estamos viviendo, surja este problema. Creo que significa no comprender los riesgos a los que estamos enfrentados. Es no valorar los desarrollos que inevitablemente tiene. Decenas de artistas, entre los cuales hay consecuentes luchadores por la paz, se han solidarizado con Alejandro Sanz. Son firmas que podemos necesitar y estamos necesitando hoy. A veces parece que en ciertos niveles no se comprende cómo se desenvuelven actualmente los conflictos mundiales. Sin ir muy lejos, hace un siglo el asesinato de un duque, desató la I Guerra Mundial.
  7. Fortalecer el Fondo de Estabilización Macroeconómica, llevándolo por lo menos, a 10 mil millones de dólares.
  8. Hay que prepararse en serio para la defensa. Este es un tema que no desarrollaré en este ensayo.
  9. Hay que designar un gabinete de crisis. Un gabinete que incluya a los sectores revolucionarios, que no esté dominado por la burocracia. Un gabinete capaz de tomar medidas extraordinarias para enfrentar la coyuntura actual en correspondencia con las exigencias que ella plantea.

Hipótesis sobre un eventual ataque desde Colombia

Creo que hay que observar cómo han sido los ataques realizados por EEUU en los últimos tiempos. Son ataques caracterizados por un empleo aparentemente desproporcionado de la fuerza orientado a: destruir la economía, las fuerzas militares, las comunicaciones, la capacidad logística, los depósitos de agua, las reservas de alimentos, los hospitales, los puertos, aeropuertos y todo el sistema de transporte; aterrorizar y desmoralizar a la población civil, neutralizar o anular toda capacidad de respuesta o resistencia. Todo esto minimizando bajas entre sus tropas y la pérdida de equipos militares. En cuestión de horas o pocos días, dejar a un país destrozado, con sus fuerzas convencionales aplastadas, con una población aterrorizada y en precarias condiciones materiales: sin alimentos, sin agua, sin medicinas, sin viviendas…

Todo dependerá entonces de la resistencia que se haya organizado para apelar a una guerra irregular y de la solidaridad regional e internacional que se logre. Si las cosas estuvieran organizadas para esto, se trataría de una guerra de resistencia prolongada. Yo no veo al pueblo venezolano preparado para eso

Una acción tan devastadora como esa no se puede realizar sin una justificación política bien trabajada. Tienen que “demostrar” ante el mundo que somos un país “bandido”, que el Presidente Chávez es aliado de terroristas y narcotraficantes, que manejamos el petróleo para agredir a otros países, particularmente a EEUU y cosas por el estilo. Para esa decisión, es necesario que en Colombia las fuerzas favorables a la paz deban haber sido derrotadas o aisladas y dejadas sin iniciativa y en Venezuela la derecha deba haberse fortalecido mucho más. Como señalé antes, EEUU ha venido dando pasos en esa dirección, pero Venezuela tiene grandes posibilidades para desplegar iniciativas políticas y tratar de ganar la batalla por la paz. Ese es el camino.

Entonces, el asunto no es tan sencillo como creer que un día las tropas colombianas cruzarán la frontera y ahí estarán nuestras fuerzas para interceptarlas. No, la primera fase de la agresión, con la participación activa de las fuerzas de EEUU, posiblemente se iniciaría con ataques misilísticos que cubrirían todo nuestro territorio, ataques aéreos y una lluvia de artillería sobre nuestras fronteras. Estarían dirigidos, como ya dije, a destruir la economía del país, a anular la fuerza aérea venezolana y las principales unidades ofensivas, a desmoralizar a la población civil. Todo esto para eliminar la capacidad de resistencia y poner al gobierno al borde de un desastre. Los paramilitares se encargarían de hacer todo el trabajo sucio, pues ya están en la frontera y en otros lugares estratégicos. Los apoyos que podría recibir Venezuela serían bloqueados en el Caribe y en la Frontera con Ecuador. De esto se encargaría EEUU.

Desde el punto de vista militar Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia, no podrían actuar ni creo que se lo planteen, pero en el supuesto negado de que piensen tomar alguna medida militar, no veo la manera como la puedan ejecutar. Creo que Cuba no podrá hacer mucho, salvo que estén dispuestos a enfrentar una agresión directa ¿Podrá ser movilizada la OEA para detener la agresión? En caso afirmativo ¿Se movilizaría a tiempo para evitar la matanza? Esto depende del trabajo que se haya hecho ahora para ganar la batalla por la paz.

Todo va a depender de lo que las fuerzas de resistencia puedan hacer en el continente, pero no creo que eso sea suficiente ni que esté bien preparado.

El grave problema de abastecimiento y logístico militar que se le plantearía a Venezuela, no veo cómo se va a resolver, mientras que Colombia tendría una logística ilimitada. El asunto tendría que moverse hacia una guerra no convencional, hacia una resistencia prolongada. EEUU sabe que Venezuela no tiene otra opción. Como seguramente se organizaría un ataque relativamente sorpresivo, simultáneamente se trataría de capturar a Chávez y al alto gobierno mediante el uso de comandos especializados, con la intención, entre otras, de desbaratar la resistencia.

Hay otros problemas igualmente serios. La Fuerza Armada no tiene experiencia de combate como para dirigir y emprender una guerra en todos esos frentes. Luego, en caso de guerra ¿Se garantiza la unidad de la Fuerza Armada? Más serio aún, el pueblo venezolano no está preparado desde ningún punto de vista, para esa guerra. En verdad, no la desea.

La clase alta y buena parte de la clase media actuarían a favor de los invasores. ¿Qué pasará con el 40% de la población que ha estado votando consistentemente contra las propuestas gubernamentales? Parece que solo una parte del pueblo chavista saldría a combatir, pero, como señalé, no parece estar preparado. ¿Qué harán los colombianos residentes en Venezuela, cuya mayoría parece favorable a Uribe?

¿Qué otras hipótesis pueden plantearse sobre una eventual agresión desde Colombia?

Una posibilidad es que ante la amenaza de invasión, EEUU estimule a sectores de la Fuerza Armada para derrocar a Chávez, contando con que el pueblo no tendría la misma capacidad de movilización que en abril de 2002 y los paramilitares han ido tomando posiciones estratégicas. Si observamos la experiencia de Panamá, EEUU estimuló esto contra Noriega, favoreciendo luego que ese golpe fracasara, para lograr la destrucción de un liderazgo militar con el que luego EEUU tendría que estar negociando la formación del gobierno y otros asuntos relevantes. Allá en Panamá prefirieron la invasión, ocupar el país, destruir fuerzas políticas internas y quedar en la posibilidad de tomar decisiones sin necesidad de estar consultando con centros de poder panameños

Es posible que un golpe de Estado de ese tipo, pueda generar de todas formas una guerra civil, que igualmente podría conducir a una intervención militar.

Otra alternativa es ocupar la zona petrolera del Zulia, desmembrando a los estados de la frontera occidental del resto del país. Creo que desde el punto de vista político, si se deciden a intervenir, tratarían de ocupar todo el país y derrocar a Chávez, eliminando las posibilidades de resistencia. Pero el desmembramiento del país también es una opción. Sin embargo, la experiencia con Sadam Hussein en la primera guerra contra Irak, puede haberles enseñado que es mejor saldar todas las cuentas desde el principio.

Las elecciones de EEUU y la agresión contra Venezuela

Creen algunos que pueden ganar los demócratas. En consecuencia, se levantan ilusiones sobre el carácter liberal de los demócratas y el significado que tendrían una mujer o un negro como presidentes de la primera potencia del mundo. No creo que eso vaya a tener una gran significación más allá de cambios en la puesta en escena y en el maquillaje. Pero no es ese el tema que voy a discutir ahora.

He oído opiniones según las cuales la derrota de Bush y del clan fascista que lo acompaña, podría alejar las posibilidades de agresión contra Venezuela. Creo que no es así.

Chávez y el proceso venezolano se han convertido en una obsesión para Bush y compañía y es poco probable, me parece, que él se retire sin tratar de completar su tarea. Solo medios políticos podrían evitarlo.

Luego, podría ocurrir que los demócratas estimulen a Bush para que la cumpla. Si tiene éxito destruyendo el proceso venezolano, en caso de que ellos ganen, les quitaría un peso de encima. Si no, podrían tratar de quedar bien ante el mundo y América Latina, recogiendo los vidrios rotos, pero celebrando que Venezuela, como nación, podría haber quedado semidestruida.

Luego, no está descartado que la elecciones de EEUU las ganen los republicanos ¿Qué pasaría entonces?

Para ganar la batalla por la paz, no podemos estar dependiendo de otros o forjándonos ilusiones. Ello va a depender de la estrategia que adoptemos y los pasos tácticos que la acompañen. En eso no nos podemos equivocar.

Segunda parte

La comunicación como problema

La comunicación es un problema político y la política es una creación cultural. Por eso, el problema de la política tiene que ver con la generación de una nueva cultura, de una nueva civilización. En consecuencia, la comunicación forma parte esencial de ese proceso, pero no simplemente como un proceso mediático, sino como un proceso social-cultural global-mundial que penetra todos los intersticios de la sociedad y de cada persona. Esta es, creo, la dimensión del problema.

Comunicación y guerra de cuarta generación

La guerra de cuarta generación no es simplemente un hecho mediático, aun cuando los llamados medios de comunicación son vitales para su desarrollo y para sus resultados. Pero no se trata solamente de enfrentar a unos medios de comunicación revolucionarios con otros medios de comunicación contrarrevolucionarios. Planteada así, esa guerra estaría perdida de antemano.

No es mi propósito analizar los contenidos, alcances y propósitos de esa guerra, sino señalar algunos aspectos de interés inmediato.

Una de las características de la guerra de cuarta generación, es que tiene carácter permanente, cotidiano, que ha penetrado todas las sociedades y que ha invadido nuestra intimidad, nuestra cotidianidad, nuestros deseos, nuestros sueños, nuestro cerebro… Estamos en estado de guerra, guerra declarada, activa, luchando palmo a palmo en el terreno de todas las actividades humanas. Es así, lo queramos o no. Cuando estalle la guerra caliente, si es que ocurre, la guerra en el campo de la conciencia, los valores y la voluntad de lucha, ha preparado todo para que los batallones nos ocupen sin mayor resistencia. La carnicería humana es el colofón inevitable. El despertar será una pesadilla terrible.

Otra característica es que exacerba las más bajas pasiones y los más bajos sentimientos humanos, apoyándose en los valores que a través de los siglos el capitalismo ha inculcado, es decir, el egoísmo, el individualismo, la competencia, el poseer, la violencia animal. En el proceso la población (o por lo menos un importante sector de ella), debe, sino justificar, admitir la tortura y demás violaciones de los derechos humanos, como un mal necesario.

Esos valores están sembrados en el inconsciente colectivo y personal, incluso, de los que se dicen revolucionarios. De ahí la fuerza que tienen y la dificultad para irlos transformando solo con campañas de propaganda sobre el “hombre nuevo” y cosas por el estilo.

Se trata de una cultura absolutamente materialista que tiene los valores del mercado capitalista, como el contexto del día a día. Poseer, tener, acumular… Esto es lo que da seguridad y es lo que hace que el pobre más pobre se preocupe porque se pueda poner en peligro la propiedad privada y todas las instituciones que le sirven de fundamento.

Toda la educación, todos los discursos, todos los programas de los medios de comunicación estatales, así hablen de socialismo, de solidaridad, etc., podrían estar al servicio de esa guerra, si la práctica cotidiana sigue orientada como ocurre espontáneamente, por los valores materialistas, capitalistas. El problema, pues es que el discurso suele ir por un lado y la práctica por otro.

Las revoluciones, desde que nacen, están impregnadas de capitalismo, no solo desde el punto de vista material, sino desde el punto de vista del imaginario colectivo que se ha ido conformando. Entonces, las revoluciones, como la revolución bolivariana pueden ser desviadas de su camino y transformadas en una renovación del capitalismo.

Esto puede ser evitado y debe ser evitado. Lo importante es conocer al enemigo y saber la naturaleza de la guerra que ha desplegado, que como se puede observar, no es simplemente mediática, aun cuando los medios de comunicación tienen un rol dominante en los procesos de desconstrucción y construcción de la realidad.

En verdad, la realidad objetiva nunca ha existido, pues siempre, desde la antigüedad, la realidad se va construyendo social y personalmente. La cuestión depende del control que se tenga sobre los instrumentos y sistemas de mediación entre nosotros y la realidad, es decir, entre nosotros y la vida que vivimos, entre nosotros y la producción, muy particularmente la producción de la vida; entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y Dios, entre yo y los otros, entre yo conmigo mismo…

Hoy los seres humanos han sido expropiados del tiempo, del espacio y de los medios para construir la realidad, es decir, para hacer su propia historia cotidiana, para reconocerse a sí mismos a través de lo que se hace, se piensa… A través de los otros, de la naturaleza…

Pero los mediadores por excelencia que son las instituciones estatales, los partidos políticos, la escuela, la Fuerza Armada, los hospitales, el modelo de salud dominante; las instituciones religiosas (no necesariamente la religión); los medios de comunicación (radio, TV, Internet, medios escritos), no tendrían tanto éxito si los valores capitalistas no hubiesen sido aceptados por el inconsciente colectivo y personal, como los valores culturales propios de la “naturaleza humana”.

Particularmente, los medios como la TV e Internet, a través de las TIC’S (Tecnologías de la Información y Comunicación) han asumido la tarea de construir la “realidad” y sobre todo, la “verdad”. Se apoyan además en los teléfonos celulares, los IPOD, los PC y demás adminículos tecnológicos que desde nuestras manos, bolsillos, mesa, cama… Nos están aleccionando sobre la realidad y la verdad.

Esos medios nos acercan lo lejano y nos alejan lo cercano, presentando todo de manera distorsionada. Solemos estar “informados” en tiempo real, sobre lo que esté ocurriendo en Beijing, las antípodas de Venezuela. Sin embargo, generalmente sabemos poco sobre lo que ocurre en nuestro entorno inmediato. Luego, casi todo lo que sabemos, lo sabemos a través de un intermediario dotado de gran poder y por tanto, con intereses vinculados a la dominación. Ese intermediario determina los contenidos y los detalles de la información.

Ellos mismos crean la ficción de que como se está documentando la realidad a través de las cámaras, acompañándola con las palabras, los rostros, los ademanes de las personas que participan en los hechos, esa es la verdad. Pero si algo puede ser mentiroso es la producción televisiva o cinematográfica. La realidad que recibimos es previamente modelada, “producida” y pese a que recoge aspectos de la realidad, puede estar comunicando algo totalmente falso; pero esto no es evidente por sí mismo. La tergiversación, la desinformación, la contrainformación, en fin, la mentira, son el resultado. Tiene que ser desmontado como cuando vamos deshaciendo un rompecabezas.

El bombardeo informativo es otra estrategia. Genera confusión, como una maraña de hechos que carece de sentido, lo que permite que los que manejen los medios, sean quienes le den sentido a los hechos. Pero el bombardeo informativo también genera olvido, la información de hoy se superpone a la de ayer y la de ayer, a la de anteayer… suelen disolverse en la memoria.

Otra cosa es que la realidad es fragmentada y por tanto, se hace muy difícil captarla en su totalidad, en sus interrelaciones. Hay una manera de informar que nos incapacita para discernir, para realizar razonamientos propios. Más serio aún, nos modela la sensibilidad, los sentimientos… De tal manera que una razón distorsionada y unos sentimientos pervertidos, nos van convirtiendo en seres propensos a aceptar como verdades, las mentiras que las corrientes fascistas que dominan al mundo, van construyendo. Conocemos la experiencia de la Alemania hitleriana, donde se logró que la más amplia mayoría de la población justificara las atrocidades nazis, los aceptara como necesarios, o los ignorara “inocentemente”. No estamos hablando, pues, de ficciones. Hoy día, el aparato, las técnicas y estrategias nazis, han sido refinadas, sistematizadas y dispone de canales de manipulación insospechados hace ahora más de 60 años.

Hasta aquí lo que por ahora comentaré sobre este punto.

¿Cómo hacemos?

Por supuesto, hay que disponer de una infraestructura de comunicación estatal, pero no como un instrumento más de mediación y expropiación de la realidad para establecer otra, es decir, la verdad del Estado revolucionario. Se puede hacer mucho a través de ellos y hay que hacerlo, pero siempre que se comprenda que si queremos cambiar el mundo, dichos instrumentos deben ser auxiliares de los sujetos que tienen interés, que necesitan cambiar el mundo, que son los protagonistas del cambio, pues en ello se les va la propia existencia. Es decir, instrumentos al servicio de una mayoría de la población que se va construyendo ella misma, que se va “salvando” ganando autonomía con respecto a los poderes constituidos, tanto los de derecha como de izquierda. Eso es la autogestión, que tiene como punto de partida la posibilidad de ir pensando con cabeza propia, personal y colectivamente

No es entonces una infraestructura para que los gobernantes, los líderes políticos, los periodistas, los moderadores de programas, se promuevan como protagonistas. No se trata de impedir que se destaquen, es trabajar para que lo hagan por estar sinceramente al servicio del pueblo y al servicio de que sea el pueblo quien tenga el papel protagónico y se vaya asumiendo como el verdadero poder.

Hay que lograr que en la vida cotidiana a la verdad mediática, se enfrente la verdad y los hechos que las propias comunidades y sus líderes naturales mediante relaciones solidarias y altruistas, vayan generando. La verdad que sobre la visión del mundo la gente va captando y difundiendo. Es esta realidad, que no es mediática, la que preferentemente, los medios estatales deben difundir, promover y propiciar su multiplicación. Por eso digo que esta es una batalla que se libra en todos los escenarios: en el hogar, en la escuela, en las actividades productivas, en las plazas, en cada calle, en cada esquina… También en las artes, en los deportes… Pero no para establecer un cartabón sobre lo que es el arte y el deporte socialistas, al estilo del “realismo socialista” del siglo XX. También se libra en los bares, restaurantes, en las colas para esperar el autobús, en todo los lugares donde se siembran rumores que van recorriendo la ciudad, los hogares…

La batalla por la democracia, la diversidad y la libertad es un escenario vital para el desenvolvimiento de esta guerra. El objetivo no es crear otra realidad mediática, es decir, otra realidad por encima de la gente y que se le impone a la gente. Tiene que ser otro contenido, otro estilo informativo, otra presentación de los contenidos… De tal manera, que por el solo contraste con las “verdades” mediáticas, la gente misma pueda ir desentrañando cómo se le trata de engañar y cómo se falsifica la realidad.

Sobre todo, esa es una batalla que se debe librar dentro de nosotros mismos. Siempre es conveniente recordar el llamado de Marx a educar al que educa, revolucionar al que revoluciona.

Hay que fortalecer una red de radios, televisoras, Internet, radio “bemba” e impresos comunales, íntimamente asociada a las redes sociales de lucha comunal, precisamente como expresión del poder popular que se va levantando como poder constituyente.

Un poder constituyente que va estableciendo el control sobre el poder constituido. Con capacidad de interpelar a todos los funcionarios, incluidos los de más alto nivel, como el Presidente de la República y exigirles, en cualquier momento, rendición de cuentas. Si en verdad el pueblo se va empoderando, no hay que temerle al uso que la derecha pueda hacer de esto, pues todas las instituciones públicas o privadas estarían sometidas a este verdadero poder contralor. En consecuencia, utilizando los derechos que consagran la Constitución Nacional, la Ley Resorte y otras, más la movilización de calle, quitarle la iniciativa, sin necesidad de actos violentos, a los medios privados que tratan de desestabilizar.

Sobre Globovisión

Globovisión juega diariamente a la provocación, a generar agresiones por parte del pueblo chavista. Juega a ser cerrada. Esto esta perfectamente combinado con la política de EEUU. Pues la propaganda internacional para calificarnos como un país “bandido”, recibiría un gran impulso con un eventual cierre de Globovisión.

El cierre de Globovisión mediante una decisión gubernamental (no importa las miles de firmas que respalden la petición), sería una muestra de incapacidad para resolver esta situación por la vía del desenmascaramiento y la limitación de la capacidad de influencia de este medio informativo. Esto no quiere decir que no se utilicen las leyes para limitar las acciones de Globovisión. Hay que saber que no todo lo que sea legal, por eso solo hecho es comprendido por la nación y el mundo.

No podemos limitarnos a quejarnos por lo que hace o no hace globovisión. Eso es muestra de impotencia. El pueblo debe responder generando otras realidades, que son las que las redes populares irán difundiendo. Otra realidad, otra manera de vivir. No hay mentira mediática que pueda ser más poderosa que los hechos que la propia gente genere y difunda. Este es el secreto para ir creando, desde la movilización popular, otra relación de fuerzas.

En consecuencia, esto debe ser acompañado de un proceso de democracia directa, aquella donde la gente manifiesta en la calle sus exigencias, apoyándose, precisamente, en el poder de la calle. Esto no conducirá a la anarquía, no hay que tenerle temor a las movilizaciones conscientes de la población, pues ellas son las que pueden derrotar a los burócratas que han capturado este proceso, generaron la derrota del 2D y crean permanente confusión ¿Quién le teme a la democracia directa?

Si los medios estatales y comunitarios se convierten en ojos y oídos de ese proceso de democracia directa, de lucha popular, no habrá manera de que Globovisión trate de manipularlo. Este canal podría ser inundado por derechos de replica solicitados por personas, concejos comunales, la mayor diversidad de grupos y asociaciones populares… Llevaríamos la batalla a la pantalla y los micrófonos de Globovisión, convirtiendo en bumerang cada mentira, cada exageración, cada manipulación de esta empresa. La pérdida de credibilidad sería el resultado. La villanía aparecerá como villanía, la mentira como mentira, la manipulación como manipulación… Entonces, no hará falta cerrar ese canal, aplicarle sanciones si, sanciones que le causarían daño donde más les duele, en las ganancias.

La política actual creo que conduce a multiplicar la audiencia de Globovisión y su peso nacional e internacional.

Es el pueblo el que debe encabezar esta lucha, no el Estado. Dentro de ella el Estado tendrá funciones específicas como las que le corresponden a la Fiscalía General de la República, a la Defensoría del Pueblo, a los tribunales, a la Asamblea Nacional, a Conatel. Pero siempre como auxiliares de las organizaciones populares, no como los protagonistas.

Claro, ese camino requiere mayor esfuerzo. Más fácil es un decreto presidencial, más fácil es ejercer la fuerza coercitiva del Estado. Pero no es eso lo que educa, lo que moviliza al pueblo, lo que aclara a los que estén confundidos. En fin, lo que permite que la revolución avance porque hay una poderosa contrarrevolución que se le opone, como decía Marx.

De facilismo en facilismo se llegó a la reforma constitucional y ya vimos los resultados el 2D.

Además, esa acción comunal es la que va a garantizar la seguridad personal, la seguridad alimentaria, el control de la corrupción, la limpieza de las ciudades (que no es simplemente recoger la basura), el funcionamiento de las escuelas y liceos, de los hospitales, de los módulos de barrio adentro, el enfrentamiento a los paramilitares, al narcotráfico, el desmantelamiento de los casinos por donde también juega la quinta columna que descompone a este proceso desde dentro…

Entonces, los medios de comunicación públicos son los que deben expresar esta nueva realidad, como la “nueva noticia” y lanzarla al mundo diciendo con los hechos que un nuevo mundo es posible.

Al principio, es probable que no sean grandes movilizaciones, pero la difusión de las experiencias exitosas y de los logros que se vayan obteniendo será el mejor estímulo para que este proceso crezca y podamos tender un cerco sobre las fuerzas contrarias. La intuición popular es muy sabia y si se da en el clavo, el pueblo mismo irá comprendiendo las señales y estableciendo el camino a seguir.

El debate planteado es acerca de cómo se implementa esto. Pero planteárselo abre un camino para transformar la queja, la apatía y el descontento, en una fuerza constructiva capaz de de enfrentarse a la guerra de cuarta generación, luchando palmo a palmo por la liberación de la conciencia y el inconsciente de la población. Este es el problema, pues se trata de generar otra cultura, una nueva civilización donde los valores éticos y espirituales de solidaridad, amor altruista, amor al prójimo, justicia, paz y organización para liberarnos juntos, sin caer en la competencia como guerra de todos contra todos, sean la base práctica, concreta, para independizarnos de los valores sustentados por el mercado capitalista y difundidos en forma totalitaria, por el aparato cultural de la dominación… Lo que incluye al aparato del Estado.

Contraloría social de calle

Toda la actividad gubernamental tiene que ser observada, vigilada. La del Presidente, los ministros, los gobernadores, alcaldes, diputados, concejales. Unas antenas por la vida, unos ojos y oídos que denuncien, que propongan, que hagan otra cosa, que emprendan otro camino, que produzcan otras realidades. Por ejemplo, ahí donde el ministro, el gobernador, el alcalde, no hacen, que la comunidad se haga sentir con la denuncia, con la práctica del poder constituyente proponiendo y realizando, practicando. Basta de limitarse a la queja, que termina en rabia y la rabia en desencanto. Ahora están realmente a prueba los liderazgos locales para recomponer, activar y poner en plan de lucha a las redes populares. Es en este contexto donde los medios estatales tienen que entrar en acción para hacerle seguimiento a las denuncias, a la corrupción, a los logros… A los funcionarios que haya que emplazar, denunciar, hay que emplazarlos, denunciarlos… A los que haya que reconocer y alabar, reconocerlos y alabarlos; a los que se deba pedir la renuncia, pedirla. A las designaciones que no sean favorables para el pueblo, para la revolución, decirlo y gritarlo si es necesario. Con las que sean favorables, hacer lo mismo.

Con la misma fuerza enfrentar los problemas cotidianos: las calles oscuras, los servicios que no funcionan (hospitales, escuelas, policías, fiscales de tránsito…), los semáforos dañados, los huecos, calles y avenidas en mal estado, los parques y plazas abandonadas…

Los revolucionarios tienen que convertirse en verdaderos servidores públicos, ser las antenas por la vida, los ojos y oídos…

Hay cosas que están mal. Hay decirlo, pero no limitarse a la queja, hay que construir. Si no, no estamos haciendo algo diferente a las denuncias que plantea la oposición. La idea no es transformarnos en opositores sino en unas antenas por la vida capaces de denunciar, si, pero sobre todo, de buscar las soluciones y ponerlas en práctica. No vale decir solamente esto tiene años sin resolverse, inmediatamente hay que trabajar por las soluciones, contando con el apoyo del aparato mediático estatal, desde donde se le haría seguimiento a todo el proceso, tal como lo hemos dicho. La simple queja suele convertirse en algo contrarrevolucionario.

Volvemos a preguntar ¿Quién le teme a la democracia directa?

No hay que permitir que la oposición haga demagogia con las denuncias y las convierta en arma de chantaje y desestabilización. Son los revolucionarios los que deben asumir, no solo la denuncia, sino también el trabajo por las soluciones, como venimos insistiendo.

Fuera el miedo, la timidez. Lo que le puede hacer daño al gobierno es la complicidad, el silencio, la apatía. Pero un pueblo revolucionario en la calle o cumpliendo con los deberes para producir, para administrar, para controlar con transparencia, honestidad y decisión, es la mejor arma para la democracia, para el funcionamiento de las instituciones, para el respeto a libertad, a la diversidad de opiniones y de movimientos.

El otro camino es dejarse atrapar por las pugnas electorales que la burocracia gubernamental viene impulsando y convertir al pueblo en espectador de ellas, mientras las zancadillas, la compra de conciencias, las traiciones, las deserciones, las desmovilizaciones, van y vienen. Entonces, no será que se perderán muchas gobernaciones, se perderá la revolución.

No hay que olvidar que mientras algunos están montando tramoyas para conquistar puestos burocráticos, la agresión contra Venezuela sigue su curso.

La coyuntura interna está dominada por la coyuntura internacional y muy especialmente por el conflicto con Colombia. Entonces, una campaña electoral fuera de esta consideración, marchará también por la vía de la contrarrevolución.

Hay tres grandes tareas que se plantean como conclusiones de las afirmaciones anteriores:

1. Marchar y profundizar la democracia directa. La mayoría de los mediadores están influidos por la burocracia (no simplemente como funcionariado, sino como capa social contrarrevolucionaria). En consecuencia, trabajan por la desmovilización, por la multiplicación de la apatía, la queja, el descontento.

2. Desarrollar una corriente revolucionaria que articule el descontento, la queja, la denuncia y los convierta en fuerza revolucionaria que apoye las iniciativas gubernamentales positivas y enfrente las negativas.

3. Prepararse para, después de las elecciones, ir hacia una asamblea constituyente, que reorganice el Estado, y pueda dar una batalla contra la burocracia corrupta y siente las bases de la nueva sociedad. Esto lo debemos pensar con calma, pero es una opción para el futuro postelectoral, para que pase lo que pase, la opción sea apelar al pueblo para que sea este quien tenga la iniciativa. En lo inmediato, hay que poner el acento en las dos propuestas anteriores, pues una gobernación se puede perder o ganar, pero si lo que pasa, ocurre en presencia de un pueblo movilizado, de un pueblo que se va empoderando, la revolución podrá salvarse.

Comunicación y coyuntura

La política que comenzó a impulsar el Presidente Chávez fue generando una nueva cultura política que se expresó entre otras cosas, en otro estilo, otros contenidos, la promoción de otros valores; en la valoración de los sentimientos como un hecho comunicacional y muy especialmente de los vínculos afectivos como relación comunicativa; también se fue revindicando el valor de la palabra y del compromiso, que fue desplazando y denunciando a la promesa demagógica de los burócratas de la cuarta república; la historia y la reivindicación de la otra historia, la historia poco conocida, se convirtió en una fuerte palanca para la comunicación y la formación de conciencia. Esto más otros hechos, fue haciendo renacer una cultura de la participación que en sí misma actuó como fuerza de empoderamiento de los sectores populares. La comunicación o más bien, las nuevas formas de comunicarse fueron apareciendo y tomando espacio (radio, TV, prensa escrita, radio “bemba”, las redes familiares y comunitarias). La “nueva noticia” fue el pueblo aprendiendo, creando, compartiendo, inventando, errando, creciendo…

Se fue conformando así una especie de vanguardia popular formada por una gran diversidad de redes y grupos, como sin jefaturas tradicionales y guiándose en muchos casos, por la unidad de acción. Fue un momento del pueblo en la calle, tomando la iniciativa, ejerciendo democracia directa sin mayores mediaciones salvo la de los líderes regionales y locales y el gran liderazgo del Presidente. Quizás se pueda decir que el pueblo iba conquistando la hegemonía en el proceso. Tengo la impresión que esto no se tomó en cuenta para el llamamiento a construir el PSUV.

Lo anterior fue propiciado por una práctica de realizaciones gubernamentales que solucionaban problemas populares. Y más importante que las soluciones, que en algunos casos, por tratarse de problemas estructurales pueden ser lentas, al surgimiento de expectativas positivas acerca de que con el tiempo, los problemas se solucionarían. Se estableció un nexo empático, de confianza, incluso de amor, entre amplios sectores populares y el Presidente de la República. Incluso, en investigaciones que hicimos en la UCV a través de la Cátedra sobre Desarrollo Humano Hernán Méndez Castellano, pudimos comprobar que aún cuando las soluciones materiales no se iban concretando rápidamente, la gente sentía que por primera vez estaba siendo tomada en cuenta, se sentía dignificada. Fue una investigación realizada en Comunidades del Estado Vargas, en Petare y en un pueblo del Estado Trujillo.

Esto fue generando un gran entusiasmo, alegría y fuerza para movilizarse, para pelear por un futuro en el que comenzó a creerse. Esto estaba en plena efervescencia cuando el golpe de abril de 2002 y el paro petrolero de diciembre 20002-enero 2003. En estos acontecimientos se puso a prueba el valor de las amplias redes populares que habían ido surgiendo, de su gran poder de movilización y de generación de opinión.

Esta realidad surgió sobre la base de algunos hechos. Entre otros:

  1. El gran empuje, el gran entusiasmo generado en los primeros años. La gran esperanza que fue recorriendo al país.
  2. El proceso fue alcanzando logros indudables a través de la Misión Robinson, las otras misiones que comenzaron a implementarse y procesos reales de redistribución del ingreso. Las palabras aparecían respaldadas por los hechos.
  3. El discurso presidencial logró mantener un tono y un contenido de pedagogía política.
  4. Entonces, amplios sectores de la población, entre ellos sectores intelectuales y profesionales, pasaron por alto errores e insuficiencias evidentes. Particularmente, se creó un sentimiento de excluir al Presidente de la República de las críticas y del descontento que fue apareciendo.
  5. Una oposición llena de prejuicios, de prepotencia, incapaz de comprender el proceso que estaba en marcha; impregnada, por la prepotencia y los prejuicios, de cortoplacismo, comenzó a cabalgar sobre el “Chávez vete ya” y fue marchando de derrota en derrota: con la de abril, perdió influencia en la Fuerza Armada; con el paro petrolero, perdió el control de PDVSA; con la abstención en las elecciones para Asamblea Nacional, perdió influencia en dicho cuerpo; las sucesivas derrotas electorales la sumieron en un estado de apatía y desmoralización.

Por las características del proceso, todo esto se fue construyendo sobre una fuerte dosis de paternalismo, lo que ha hecho al movimiento fuertemente dependiente de la personalidad del Presidente: de sus opiniones, de su presencia, de su ausencia, de sus aciertos, de sus yerros.

Algunos cambios no han sido para bien

Solo resaltaré algunos aspectos de interés. Me parecen importantes los siguientes:

1. La burocratización y la corrupción, unidas a la ineficiencia, al nuevorriquismo, ha surgido como una sombra peligrosa que desvía a las distintas instancias de gobierno de los intereses populares.

2. Las soluciones a los problemas populares se han detenido. Incluso, ha habido retrocesos evidentes, a pesar de que los ingresos petroleros continúan creciendo.

3. El último gabinete designado no parece estar a la altura de las circunstancias. Algunos funcionarios, que parecen haber fracasado en las tareas que les fueron encomendadas, aparecen promovidos a ministerios y puestos claves.

4. La política de solidaridad internacional no ha sido bien explicada y no es bien comprendida, salvo por los sectores radicalizados de la población.

5. El discurso presidencial, creo, parece que debería recuperar la fuerza explicativa y el estilo pedagógico de otros momentos.

6. Se presentó el 2D y el liderazgo del proceso bolivariano ha terminado pasando la página sin sacar las conclusiones del caso. Finalmente, no se produjo la necesaria reflexión colectiva, las conclusiones del caso y las necesarias rectificaciones. Es necesario un cambio de rumbo y en verdad, un nuevo impulso. La declaración sobre las tres R no parece estar teniendo los resultados que podrían esperarse.

7. Los ministros del gabinete anterior han debido poner sus cargos a la orden de inmediato, apenas se conocieron los resultados del 2D. Los gobernadores y alcaldes de los lugares donde se perdió, han debido asumir la derrota como propia. Pero no, se hacen los locos. Autocrítica cero. Es más, algunos andan promoviéndose para la reelección o para colocar una ficha “suya” ¿Será que de verdad les interesan las angustias populares o la consolidación de la revolución?

8. No hay rendición de cuentas de los funcionarios gubernamentales en ningún nivel. Nadie asume responsabilidades.

9. El gobierno y en general el movimiento bolivariano, se ha quedado como sin iniciativa. Posiblemente esto tenga que ver con que antes del 2D el sectarismo, la prepotencia, la intolerancia, fueron características del chavismo. No se imaginaban que podían perder, no aceptaban críticas, recomendaciones… De hecho, no hicieron campaña electoral. Tomaron el camino facilista de suponer que con ponerse debajo de la sombrilla del Presidente, era suficiente; que bastaba con una propuesta del Presidente y que este encabezara la campaña, para que la victoria estuviese asegurada. No fue así y esto, más los factores señalados y otros que no he mencionado, plantean una situación de desconcierto, que puede ir creciendo transformándose en descontento y este, eventualmente en rechazo.

10. La consigna Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos, es equivocada, creo. No es la primera vez que lo digo. Pese a largas explicaciones que se han hecho, un sector muy importante del pueblo chavista y del pueblo en general, no la comprende. Ha debido plantearse en términos positivos y poniendo el énfasis en la vida. Como por ejemplo, Patria y Socialismo hasta Vencer.

11. Finalmente, la hegemonía y la iniciativa dentro del proceso revolucionario venezolano, no la tiene el pueblo, la tiene la burocracia. Después de las luchas heroicas del 2001, 2002 y 2003 y de las derrotas que la derecha experimentó, cuando pareció que el proceso se iba estabilizando, el pueblo fue quedando como espectador. La burocracia tomó la iniciativa y es la que gobierna.

12. Los conflictos internos no se pueden seguir resolviendo por la vía disciplinaria, como de nuevo ocurre con las denuncias de Luís Tascón. Que según creo, ha sido expulsado por segunda vez, pues antes, si no recuerdo mal, ya lo había expulsado Freddy Bernal. Es un mensaje muy negativo que se le manda a la sociedad, pues son expulsiones sumarias, sin fórmula de juicio, sin derecho a la defensa. Además, se expulsa pero lo denunciado no se investiga. No creo que ello contribuya a educar a los que puedan estar confundidos, a los que en la base popular están descontentos. Creo que se actúa saldando cuentas fraccionales y trabajando por acumular fuerza dentro del aparato ¿Y el pueblo? ¿Qué se hizo la pedagogía política?

Está planteado un nuevo abril

Mientras esto no cambie, el hecho comunicacional tenderá a reflejar esta situación, esa relación de fuerzas. Mas, el desconcierto, la confusión y la rabia, no facilitan la toma de la iniciativa por parte del pueblo. En ese contexto es muy difícil que surjan unos medios estatales de verdad revolucionarios y también muy difícil que el pueblo pueda tomar la iniciativa.

Marginalmente van surgiendo los nuevos procesos comunicacionales ¿Cómo hacer para que se desplieguen y se hagan dominantes? En párrafos precedentes he señalado algunas propuestas.

Obviamente que se impone un nuevo abril, una movilización popular para rescatar al Presidente, no del aprisionamiento al que lo sometieron los golpistas. Sino de uno más peligroso y con más posibilidades de destruir el proceso bolivariano desde dentro: el cerco de la burocracia, aliada del capitalismo.

Esta burocracia no gobierna para la revolución, por eso no resuelve problemas populares, no genera entusiasmo. Eso no le interesa. Le interesa radicalizar la pelea electoral y de esa manera, podría terminar disolviendo al movimiento bolivariano, desmoralizándolo y destruyendo a la revolución. Esta es una perspectiva real.

No se puede perder tiempo. Hay que crear condiciones para que el pueblo tome la iniciativa, comience a tomar la calle con el sentido que señalé arriba. Para esto los medios públicos pueden cumplir una gran tarea ¿Se atreverán? ¿Podrán?

La clave, como en abril de 2002, son las redes populares. Los medios estatales fueron silenciados y el Presidente fue hecho prisionero. Entonces, tomaron la iniciativa los liderazgos locales y regionales, las redes comunales que se habían ido formando, alimentadas por el instinto popular que vio claramente los peligros.

Fue esto lo que de verdad, en las distintas coyunturas críticas entre el 2001 y el 2003, permitió la profundización de la revolución.

PSUV y redes populares

Cuando se llamó a la construcción del PSUV, creo que se hizo con el pensamiento puesto en el siglo XX, en el socialismo de ese tiempo. No se valoró la experiencia acumulada por el movimiento del pueblo bolivariano, que venía construyendo, educando, movilizándose y dando la cara por la revolución. Estos temas los he abordado en trabajos anteriores.

Había que dar un salto cualitativo, por supuesto, pero a partir de la experiencia propia, la del pueblo en revolución multiplicando y perfeccionando las formas de coordinación, multiplicando las redes, los comités, los grupos, las asociaciones reales de la gente luchando por objetivos concretos. Marchando entonces hacia una red de redes intentando un equilibrio entre lo vertical y lo horizontal, cuidando que no se dieran rupturas en los nudos de la red, cuidando que los liderazgos locales, los liderazgos comunales se fortalecieran. Un movimiento centralizado-descentralizado, con una orientación estratégica y una gran movilidad y autonomía táctica. Es decir, la estructura de un movimiento de resistencia, que podía aspira a ir creciendo en circunstancias difíciles ¿Podía coordinarse este proceso con el desarrollo de un Partido Político o más genéricamente de un Organización Revolucionaria? Esta posibilidad no fue explorada.

Se decretó la formación de un partido ignorando estos otros procesos que no surgieron por una decisión centralizada, sino por las necesidades revolucionarias del día a día a través de varios años.

Se organizó un proceso de afiliación y la formación de unos batallones, que le dieron acceso a oportunistas, a militantes con intereses burocráticos, también a mucha gente honesta, pero sobre todo, creo, se fueron dejando de lado las redes que se habían constituido en las luchas cotidianas y surgió la tendencia a sustituir los liderazgos locales o a convertirlos en “liderazgos” partidistas.

No fue casual que lo primero que se constituyese fuese el tribunal disciplinario. Consecuentemente, se aplicaron sanciones. Innecesariamente se fue reviviendo el siglo XX; pero ya Marx alerto sobre esto: la historia no se repite y si se repite se da una vez como tragedia y luego como comedia. La tragedia y la comedia se combinan inexorablemente.

Ahora no es fácil enderezar estos entuertos. Lo más serio es que, no veo yo, la disposición a reflexionar sobre ellos.

No estoy planteando ahora que se disuelvan los batallones del PSUV. Hay que ver cómo se hace para inventar más y errar menos, creo yo. El proceso venezolano es un proceso original y originales deben ser todas las soluciones.

Lo más importante de todo es saber que el tiempo se agota, que hay que proceder ya, rectificar y reimpulzar ahora. No más palabras. No estoy proponiendo liquidar al PSUV. Se decretó su constitución, pero no se puede decretar su desaparición. Desorganizar no es el camino, los que están en el PSUV encontrarán una solución. Simultáneamente, en un solo proceso hay que ir reconstituyendo, construyendo y multiplicando redes que permitan recuperar y mantener la ofensiva política del pueblo, recuperar hegemonía e ir desplazando a la burocracia. No basta con la denuncia, pues también hay que preparar y sostener la resistencia.

Hay algo de la experiencia de los 60 y los 70 que deberíamos tener presente. Los más radicales defensores de la violencia y de la lucha armada, no fueron, salvo excepciones, los primeros en la línea de batalla. Algunos fueron “nuestros” “representantes” en los organismos internacionales de solidaridad, lo que no implica descalificación alguna para quienes participaron en las actividades de solidaridad internacional y ahí dieron muestras de firmeza y valentía. Muchos de los “radicales” se fueron del país a cumplir “misiones” “internacionalistas”. Otros desertaron cuando se presentaron “complicaciones” tácticas y estratégicas y entonces “comprendieron” que nos habíamos equivocado, que la lucha armada era una locura, tanto, que se fueron a trabajar con la derecha (no me refiero, por supuesto, a los que asumieron posiciones críticas orientadas a la rectificación, pero siguieron dentro de la lucha revolucionaria). Nada de esto está dicho desde el rencor, eso ya pasó y cada quien ha vivido la vida que ha escogido vivir y eso es su responsabilidad. Será la historia la que juzgue estos hechos. Yo estoy en absoluta paz espiritual. En lo particular, estoy satisfecho con el camino que tomé y he tomado. Sobre todo, nunca mande a alguien a hacer algo que yo no estuviese dispuesta hacer y así procedí y procedo. Digo esto porque una de las características que tiene este proceso, es que se habla mucho, hay mucho palabrerío radical, que no sabemos si se va a corresponder con los hechos. Yo no sé realmente cuántos van a cumplir con la consigna Patria, Socialismo o Muerte. Venceremos. Tampoco sé si todos los que la pronuncian conocen su dimensión. No estoy juzgando a nadie. Son dudas del que ha vivido muchas cosas y seguramente no comprende algunas que están ocurriendo hoy. Yo voy a decir como decía o cantaba Joan Báez:

Estamos todavía marchando por la calle, con muchas derrotas y pocas victorias; pero hay esperanza, hay alegría y hay un lugar para ti.

O como declaraba León Felipe:

Un día cuando el hombre sea libre la política será una canción.

Porque en todos estos acontecimientos tengo puesto el corazón y el alma. Y me da pena el revolucionicidio que parece amenazarnos.

En este proceso ha habido muchas victorias y el pueblo lo ha sentido. Pero hemos llegado a la hora de la verdad, la hora de los hornos. Los errores de ahora serían fatales, costarían años de horror y décadas de sufrimientos. La sombra podría estar cubriendo de nuevo campos y ciudades. Esto puede y debe ser evitado.

Hay tiempo para rectificar. Es posible ganar esta batalla, para eso es necesario confiar en el pueblo y contribuir a que sea este quien tenga la iniciativa y dejar que un tiempo de pueblo se arremoline, vaya copando todos los espacios y construya su propia historia. Esto requiere de menos paternalismo y más liderazgo por modelaje. Aquel según el cual, sólo pueden ser lideres los que encarnan en el día a día, los valores que el pueblo debe desarrollar.

El pueblo somos todos los que queremos la paz y la justicia. Los que no estamos lucrando con este proceso. Los que creemos que todo lo material es sagrado, pero no veneramos al Dios del dinero. Los que no hemos luchado por cuotas de poder y consideramos que el poder, que la dominación, deben desaparecer. Los que creemos, no simplemente de palabra, que hay que mandar obedeciendo. Los que nos hemos equivocado y nos equivocamos, pero no tenemos miedo a rendir cuenta por nuestros errores, pues nunca hemos traicionado. Los que no nos consideramos dueños de verdad alguna, pero defendemos nuestro derecho a pensar con cabeza propia. Los que no tenemos nada que perder si los humildes y los pobres ganan porque siempre hemos estado trabajando-soñando, para que eso sea posible, para que los “condenados de la tierra” tengan una vida digna, no como una dádiva, sino como una conquista colectiva.

Julio Escalona

 


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