
El capital en su voracidad esencial necesita territorio llano para expandir sus mercados, de manera que dejar de lado este aspecto en los análisis que se efectúan acerca del mismo no sólo constituye una imperdonable omisión, sino una tapadera inadmisible.
La consecución de mercados ha conllevado a la devastación de los pueblos que han logrado desarrollar modelos socio-económicamente rentables que difirieron y difieren -algunos de ellos, los sobrevivientes- del modelo capitalista. Por esa razón, modelos desarrollistas como el implantado en la Guatemala de Arbenz, o la Nicaragüa sandinista o la Cuba socialista se han visto en el ojo del huracán de la sinrazón destructora imperial.
El sistema norteamericano no puede permitir, bajo ningún precepto, que los países que no estén desarrollados se desarrollen, o los que estén ya desarrollados expandan su influencia, esto equivaldría a la corrosión definitiva del aparataje imperial; y resulta obvio, puesto que si un país alcanza la autosatisfacción de necesidades es menos dependiente de las importaciones y por ende necesita menos del mercado, en esencia, es menos consumista.
Es esa la verdadera causa que han tenido los gobernantes norteamericanos, los burros o los elefantes, de declarar como “amenezas a la seguridad estadounidense” todos los movimientos sociales y políticos que han osado desafiarlos al declarar que tienen derecho a llevar a cabo programas que satisfagan las necesidades de sus naciones, todo esto al margen de la influencia norteamericana.
Nicaragüa bajo el gobierno sandinista y antes de la perpetración consuetudinaria de los actos de terrorismo de estado que realizó la administración Reagan, había alcanzado un desarrollo de su economía boyante, con altísimos resultados en los indicadores de mejora social, tales como la disminución de la mortalidad infantil, desnutrición en general, analfabetismo, y extrema pobreza. Los halcones no podían permitir que este desafío hasta el momento exitoso se prolongara, y optaron por aplicar la misma receta que antes habían aplicado al gobierno guatemalteco y que después aplicarían en toda la región;el terrorismo de estado y la asfixia económica marcaron la agenda de Washington, y huelga decir que alcanzaron su objetivo, nicaragüa pagó caro su “ofrenta”.
Mientras, a pocos kilómetros de las costas de Florida, el otro desafío exitoso logró resistir toda la ignominia que le era y le es vertida, Cuba sigue en pie con un sistema que marca la gran contradicción al pregón de que sólo con el sistema capitalista se puede vivir¿?. Por su parte,Venezuela, en la misma senda, ha tenido que sobrellevar los durísimos e inmisericordes embates que ya han sufrido todos los pueblos de américa latina por atreverse a querer ser dueños de sus recursos.
Ahora Argentina, Brasil, Ecuador y en general los estados del subcontinente americano -exceptuando a Colombia y a Perú-se vuelcan a la consecución de la utopía que más odiosa le resulta al imperialismo, la misma que han combatido tanto. Es por eso que es necesario estar alertas ante lo que seguro habrá de venir a todos nuestros pueblos, porque EEUU hasta que fenezca su sistema capitalista no estará nunca de acuerdo en que los desafíos exitosos se mantengan, al menos, más de la cuenta y puedan esparcir la idea al mundo de que otras alternativas son posibles.
Abog.José Miguel González Villalobos

































