9c9a38d849ac2c6050ca57e22b1481560_main.jpgCuando estalló la Revolución Maderista en Méjico en 1912, los imperialistas norteamericanos, que tenían intereses petroleros y mineros en dicha república, iniciaron inmediatamente su campana de intervención. La prensa estadounidense, sensibilisima a las llamadas de los intereses capitalistas, se mostró casi unánime en pro de la intervención americana en la república Azteca para ‘liberar al pueblo mejicano del despotismo porfirista, para realizar una campana puramente humanista’. He aqui la pretendida justificación de la intervención para fines humanitarios, justificación rechazada por todos los tratadistas de derecho internacional por ser lesiva a la soberanía nacional.

 

Los principios de derecho, sin embargo, influyen poco en el ánimo del imperialista: este cree solamente en la fuerza representada por la riqueza y el número de hombres a su disposición. Teme solamente a la fuerza Cuando el pueblo americano, enardecido lo suficiente por la prensa para invadir a Méjico con el fin de ‘redimirlo”, levantaron su voz de protesta los poderes europeos, y en una declaración conjunta mostraron su enojo contra la politica imperialista americana declarando: ‘Que el mundo no podía ver con ojos de indiferencia la continua expansión de los Estados Unidos hacia el sur’.

Cesó inmediatamente la campana de intervención en Estados Unidos. Ya no era necesario ir a ‘redimir’ a los mejicanos. Pero estalla la guerra europea en el 1914. Se anuló el poder europeo que era la única fuerza temida, y resucito la necesidad de ‘redimir’ a los mejicanos! No se hizo esperar la ocupación de Vera Cruz por las tropas americanas, la invasión de Pershing y el sin número de actos contrarios al derecho internacional realizados por Estados Unidos contra una nación amiga, contra la cual hacia guerra sin haberle declarado guerra.

Los observadores de la situación llegaron a la conclusión que la política americana era desorganizar a México para someterlo al Imperio yanki. Grande como era el campo de acción en Méjico, la ambición americana no se contrajo a sus fronteras. Como el embrollo europeo continuaba y no habia vecino alguno con fuerzas suficientes para detener la avalancha de atropello de la nación americana contra sus vecinos, sin justificación de ninguna clase, sin declaración de guerra, el pueblo dominicano y el pueblo haitiano sufrieron la invasión de tropas navales americanas y vieron sus territorios bañados con la sangre de sus hijos, muertos por los invasores que habían ido a destruir su soberanía, a desaposesionarlos de lo que era suyo. En Haiti, consiguieron que el gobierno haitiano actuase sujeto a la dirección americana. Inmediatamente le impusieron un tratado para que Haiti no pudiese conceder franquicia alguna para la explotación de su enorme riqueza sin el consentimiento del gobierno de Estados Unidos. El objeto fue darle ese monopolio a los intereses americanos y someter a Haiti a la misma explotación económica en que se hallan Puerto Rico.

 

Estados Unidos se vera obligado ahora a explicar ante la liga de las Naciones los actos de barbarie realizados por sus tropas en Haiti y el ataque a la soberanía haitiana sin justificación de ninguna clase. Este expediente ha sido promovido últimamente por el gobierno haitiano que sera representado especialmente ante la liga de las naciones por el ministro de Haiti en Paris Los dominicanos rechazaron de plano toda ocupación americana y rehusaron cooperar en forma alguna con las tropas invasoras obligando asi al gobierno de Estados Unidos a una ocupación militar formal ante el mundo con toda la responsabilidad internacional que sus actos implican. La nación dominicana se unio como un solo hombre, y han dado la batalla mas hermosa en pro del derecho violado por los que hipocritamente han venido jurando defenderlos: las misiones dominicanas comparecieron ante el mundo entero, se presentaron en Washington, en todas las capitales latinoamericanas y europeas y no cesaron en su protesta hasta que Estados Unidos se vio obligado a reconocer que su conducta en Santo Domingo era una atrevida violación del derecho internacional, lesiva a la paz americana y la paz mundial. Quisieron repetir el golpe de 1848 cuando privaron a Méjico de la mitad de su territorio, el ataque a Colombia a principios de este siglo para dominar el comercio del Nuevo Mundo, etc., etc.

 

Los actos recientes son la continuación de su política de expansión hacia el sur, que se vale de todos los medios de penetración imaginables, y que han destruido la confianza depositada en la buena fe norteamericana en sus relaciones con la América Latina y con el resto del mundo. Su imperio ya no esconde su espada: la tiene desenvainada y se la aplica al cuello a quien tenga el valor de no prestarse a formar parte servilmente de su ejercito invasor.

 

Esta política ha motivado la invitación que recientemente ha hecho el Peru a las naciones que constituyeron la Gran Colombia, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, para que se constituyera de nuevo en la unidad hermosa de su pasado para poderse defender contra el Imperio Americano y de su política de continua penetración.

 

Este proyecto ha provocado la idea de que Méjico y la América Central se unan para su defensa legitima, y que las Antillas lleven a cabo la concepción de varios de sus mas ilustres hijos, entre ellos de Hostos y De Diego, para formar la Confederación Antillana, que puede pasar a ser un poder naval de gran importancia por su posición estratégica y por la riqueza de sus territorios.

 

El dia 22 de este mes celebra la heroica e invicta nación dominicana la retirada de las tropas americanas de su territorio y la institución del poder legitimo dominicano.

 

El mundo entero se regocija al contemplar la vindicación del derecho y las naciones latinas, hermanas en sangre, enviaran delegaciones a la capital de Quisqueya en prueba de la solidaridad con ella en su dolor pasado y en su alegría del presente.

Quedara Puerto Rico solo bajo la dominación imperial americana. Aquí también se vienen violando desde el 98 todos los derechos que el hombre civilizado quiere implantar, destruyendo para siempre la esclavitud individual y la esclavitud colectiva; la primera han desaparecido, la segunda persiste en forma de coloniaje imperante en Puerto Rico. Esta condición abominable no es tolerable en ninguna parte y mucho menos en América.

Los pueblos soberanos, debiles o fuertes, se han convencido que tienen que inhibirse del ejercicio de imperio y oponerse a las practicas imperialistas de otras naciónes si quieren preservar su propia soberania. Estados Unidos no tardara en aprender esta lección, si no quiere convertir al mundo entero en su enemigo, y para demostrar su buena fe, aqui en Puerto Rico tiene la oportunidad: que reconozca la constitución de Puerto Rico en una republica libre y soberana de acuerdo con sus derechos inalienables.

(*) Articulo Publicado el 13 de julio de 1925 por el periodico El Nacionalista de Ponce. (Aporte del Camarada Jose Manuel Vazquez)


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