Un activista catalán, de 32 años llamado Enric Duran Giralt saltó ayer a la fama al vanagloriarse de haber “robado 492.000 euros a los que más roban para repartir el dinero entre los grupos que los denuncian y construyen alternativas”. Duran asegura que entre la primavera del 2006 y marzo del 2008 pidió 68 créditos a 39 entidades bancarias y financieras que le permitieron “expropiar” esa cantidad y le supusieron una deuda actual de 500.000 euros que no está dispuesto a pagar.
El activista se encontraba ayer en paradero desconocido. Mientras, la policia analizaba la verosimilitud del caso, que de ser cierto podría constituir un delito de estafa y levantamiento de bienes. La policía autonómica, no obstante, comunicó ayer por la tarde que no había recibido denuncia alguna por parte de los bancos presuntamente afectados. La Fiscalía Superior de Catalunya informó también de que no ha abierto diligencias porque tampoco tiene constancia de ninguna denuncia. Es más, algunas entidades insistieron en que la historia es falsa y otras se limitaron a subrayar que no dan datos sobre posibles clientes.
En una publicación de 20 páginas denominada Crisi que ayer se distribuyó de forma gratuita en Barcelona y otras localidades catalanas, Duran relata cómo plantó cara “al poder económico de la banca”. El joven escribe que empezó a pedir préstamos a los bancos con el argumento de que quería reformar el piso o comprar un coche. Para seguir obteniendo los créditos de las entidades, un objetivo que logró “sin avales ni garantías”, creó una empresa ficticia que le permitió eludir el sistema de información de deudas del Banco de España, ya que “aunque la empresa sea unipersonal”, en las cuentas bancarias no aparecen las deudas a título individual, afirma.
“Con una profesión inventada y una buena nómina falsa que hacía creer que ganaba de sobras” como para acceder a la financiación, el activista engrandeció su entramado transfiriendo a su cuenta personal el dinero prestado a la compañía. Y no levantó sospechas porque la operación simulaba un pago de nóminas.
Duran también narra que le llegaron a pedir las declaraciones del IVA trimestral de las empresas y, cuando estas tenían más de un año, el impuesto de sociedades, papeleos que en más de una ocasión solventó “con una impresora, fotocopiadora y celo”. Incluso, según declaró ayer a la agencia Efe en una entrevista telefónica, pidió asesoramiento al servicio de Autoempresa de la Conselleria de Treball. Este departamento aclaró ayer que dicho proceso se inició pero no se concluyó, por lo que el solicitante no recibió ningún certificado para solicitar un préstamo.
DESOBEDIENCIA
Duran, que demuestra a lo largo del texto un amplio conocimiento del capitalismo –y que dedicó muchas horas a una tarea que le puede suponer “una pena de dos a seis años por estafa mayor y otra de uno a tres años por levantamiento de bienes”, según reconoce–, aseguró ayer en un e-mail enviado a la prensa que los 360.000 euros que han quedado limpios de la operación los retiró entre noviembre del 2007 y marzo del 2008. El dinero, dice, lo destinará a “proyectos sociales alternativos”, entre los que “no se incluyen los centros okupas”.
“El sistema financiero es más frágil de lo que parece”, prosigue el activista, que propone una “huelga de alquileres”, dejar de pagar la hipoteca y “okupar vuestra propia casa”. Dos formas de “desobediencia civil” para combatir a los bancos.
Enric Duran es conocido en los círculos antisistema por participar en campañas por la condonación de la deuda externa, contra el Banco Mundial (fue un portavoz de este colectivo) y contra la cumbre europea de Barcelona y formar parte de iniciativas como Infoespai y Temps de re-voltes.
La revista Crisi, sufragada supuestamente con el dinero robado, apareció ayer en color sepia con artículos firmados por Matías Catrileo, Valmir Mota de Oliveira y Blanca Brissac, entre otros. El primer nombre remite a un estudiante asesinado el pasado enero por la policía en Chile. El segundo, a un activista campesino muerto en Brasil. La tercera fue una de las 13 rosas fusiladas por el franquismo.
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