Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y ademas los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre del paz era una fortaleza
para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo










Pedro Albizu Campos, (Ponce, 29 de junio de 1893 ó 12 de septiembre 1891 - San Juan, 21 de abril de 1965) político y revolucionario independentista puertorriqueño.
“Es argentino, es cubano, boliviano, africano y de todo pueblo oprimido por el imperialismo. Y digo “es” porque no murió, él sigue vivo en los que creemos y luchamos por un mundo mejor, más justo y por una latinoamerica unida.
Algún día habrá que escribir algo muy en serio sobre la forma tan distinta y tan peculiar de mentira, calumnia y desinformación que se ha inventado el periodismo europeo; aquí se miente-podría decirse-, diciendo siempre la verdad.
Eduardo A. Ortega
El Gobierno guerrerista del Presidente Uribe no logró que el máximo líder de las FARC, Manuel Marulanda, muriera asesinado por las fuerzas militares colombianas, a las órdenes de los intereses de la oligarquía, en operaciones de “sangre y fuego” de la política de seguridad democrática, acciones de guerra fraticida que sostiene actualmente el Gobierno del Presidente Uribe contra el pueblo colombiano, con el visto bueno del Imperio, como sí ocurrió con Raúl Reyes.

























